Puente Ignacio Zaragoza en Heriberto Casas: avances que llegan tarde y a medias para los vecinos de Tepic, Nayarit.

Por Ricardo Reyes.

Mientras el gobierno estatal presume “avances visibles” en la construcción del puente vehicular sobre la calle Ignacio Zaragoza, en la colonia Heriberto Casas, la realidad que viven día a día los habitantes de la zona dista mucho de los comunicados oficiales llenos de optimismo.

La obra, que busca reemplazar una estructura antigua en evidente deterioro y que durante años representó un riesgo constante de colapso para peatones y automovilistas, apenas registra progresos parciales. Este lunes se colocaron solo dos de las cuatro trabes de concreto previstas, según informó el gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero tras una supervisión en el sitio. Sin embargo, para muchos colonos, estos “avances” llegan con excesivo retraso y no compensan el calvario prolongado.

Vecinos consultados expresan frustración por los años de espera ante un puente que ya presentaba fallas estructurales graves, con cierres intermitentes por riesgo de colapso y complicaciones viales que afectaron la movilidad diaria, el acceso a servicios y hasta la seguridad de quienes cruzaban a pie o en vehículo. “Durante lustros nos dijeron que era prioridad, pero solo vimos parches y promesas. Ahora que por fin mueven algo, el tráfico sigue imposible y las alternativas son insuficientes”, comentó un residente de la colonia que prefirió omitir su nombre.

Aunque las autoridades destacan que la nueva estructura mejorará la conectividad y brindará “mayor seguridad”, la lentitud en los trabajos genera dudas sobre si realmente se cumplirá el cronograma prometido. La obra, que responde a una demanda histórica de la zona, sigue sin fecha concreta de conclusión, mientras los habitantes continúan sorteando los mismos riesgos y molestias que motivaron su reconstrucción en primer lugar.

En una entidad donde las vialidades seguras deberían ser una prioridad constante, el puente de Ignacio Zaragoza ejemplifica cómo las soluciones llegan tarde, incompletas y envueltas en propaganda, dejando a la ciudadanía pagando el costo de la inacción pasada y la ejecución presente a cuentagotas. Los vecinos de Heriberto Casas merecen más que fotos de trabes colocadas: merecen una obra terminada y funcional cuanto antes.

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