Por Carlos Avendaño.
La crisis inmobiliaria en Sinaloa… excepto para los de casa. El sector inmobiliario en Sinaloa atraviesa una de sus peores crisis en años. No es exageración ni discurso opositor: la venta de vivienda nueva en los segmentos medio y residencial cayó hasta un 80% durante gran parte de 2025, según datos de la CANADEVI en el estado. Un desplome brutal que exhibe el tamaño del ajuste -o del colapso- que vive el mercado. Pero al parecer, no hay de qué preocuparse. Desde la comodidad del poder, el todavía gobernador Rubén Rocha Moya tuvo la ocurrencia de pedirles a los empresarios que “aguanten”. Que no exageren. Que entiendan que muchos negocios cierran porque “cumplen su ciclo de vida”, más o menos a los dos años. Como si la quiebra fuera parte del manual del emprendedor sinaloense y no consecuencia de un entorno asfixiante. Eso sí, Rocha Moya descartó tajantemente que los cierres en Culiacán y otras zonas del estado tengan relación con la violencia. Nada que ver las balaceras, los asaltos, las extorsiones y el miedo cotidiano. Todo es parte del “ciclo natural” del comercio. Casi poético. Lo curioso es que desde septiembre de 2024 Sinaloa vive una ola de violencia persistente, con enfrentamientos armados, robos y un clima de inseguridad que ha obligado al cierre de restaurantes, comercios al menudeo y negocios de servicios. Pero según el discurso oficial, esto no influye. Es coincidencia, mala suerte o karma empresarial. Y mientras al empresario común se le pide resignación y paciencia, hay otros a los que no les va tan mal. Investigaciones periodísticas han documentado presuntas operaciones simuladas y colusión entre funcionarios del gobierno de Sinaloa y una red de empresas vinculadas a los hijos del gobernador, Rubén y Ricardo Rocha Ruiz, con contratos de obra pública que superan los 600 millones de pesos. Nada despreciable para tiempos de “crisis”. Entre los nombres que aparecen está Constructora Chocosa S.A. de C.V., empresa ligada a la familia del gobernador, señalada por haberse beneficiado de contratos desde administraciones pasadas, con acusaciones que incluyen simulación de operaciones y trato preferencial. Así, mientras el sector inmobiliario formal se hunde, algunos constructores navegan en aguas tranquilas, casualmente aquellos con conexión directa al poder. Para ellos no hay ciclos de vida cortos, ni mercados deprimidos, ni violencia que espante inversiones. El mensaje es claro y brutal: en Sinaloa, la crisis es selectiva. Para el pequeño y mediano empresario: aguantese, cierre dignamente y no se queje. Para los cercanos al gobierno: contratos, obra pública y bonanza. Innegablemente, en Sinaloa no a todos los constructores les va mal. Solo a los que no tienen palanca, apellido o línea directa con el palacio de gobierno. Y luego se preguntan por qué el mercado está roto… cuando el problema no es el ciclo, sino el cinismo…
Rocha Moya y el descaro del cinismo sin límites. Al todavía gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, se le preguntó sobre la detención del alcalde morenista de Tequila, Jalisco, Diego Rivera. Y fiel a su estilo -ese que mezcla burla, evasión y soberbia- respondió con una frase que ya compite por un lugar en el museo del cinismo político: “No sé lo de Sinaloa, menos lo de Tequila”. Así, sin pudor, sin-vergüenza, y, sobre todo, sin responsabilidad. Que un gobernador admita públicamente que no sabe lo que pasa en su propio estado ya es grave. Que lo diga en tono burlón, cuando Sinaloa lleva casi dos años hundido en una espiral de violencia, es una bofetada en la cara de los ciudadanos. Aquí sí aplica, sin rodeos ni corrección política, el viejo refrán popular: “El doctorado no quita lo tarado”. Porque no se trata de grados académicos, sino de sensibilidad, de capacidad y de compromiso, de virtudes ausentes en este gobierno. La declaración ocurrió nada menos que durante la conmemoración de la promulgación de la Constitución en la ciudad de Querétaro. Ironías de la vida: se celebra el Estado de Derecho mientras quien debería garantizarlo se ríe de su propia incompetencia. No estamos para chistes, gobernador. No estamos para ocurrencias. No estamos para respuestas de cantina. Sinaloa no vive una anécdota, vive una tragedia. No enfrenta rumores, enfrenta balas. No sufre percepciones, sufre muertos, desaparecidos y miedo cotidiano. Pero mientras el estado arde, Rocha Moya se hace el desentendido. Mientras la violencia se normaliza, el poder se burla. Mientras la gente exige respuestas, el gobierno ofrece sarcasmo. Este es el verdadero rostro del Rochismo: cinismo sin límites, evasión como política pública y burla como respuesta institucional. Y luego se preguntan que, si por qué la confianza se encuentra perdida y extraviada, pues por qué nadie les cree. Por qué Sinaloa se siente solo, porque cuando el gobernador no sabe, no quiere saber y encima se ríe, el problema ya no es la inseguridad: es quién está sentado en la silla del poder…
Austeridad republicana… con manicure incluido. Los morenistas lo volvieron a hacer. Mientras el país se cae a pedazos, mientras la violencia y la crisis económica no dan tregua, en el Senado de la República decidieron atender la verdadera urgencia nacional: el peinado, el tinte y el retoque de las cejas. Sí, así como lo lee. Instalaron un salón de belleza dentro del Senado, porque -según la presidenta Laura Itzel Castillo- “tenemos que estar bien presentables”. Prioridades claras, ¿no? Lo mejor vino durante la grabación del escándalo: una empleada salió corriendo a esconderse, la otra se hizo la occisa, y nadie sabía quién había dado la orden. Clásico estilo MORENA: todos son responsables y nadie lo es. Lo verdaderamente delicioso de esta historia es la memoria selectiva que se tiene. Porque cuando MORENA llegó en el 2018, quitó un salón de belleza que ya existía, alegando austeridad republicana. Hoy, siete años después, resulta que la austeridad sí permite secadora profesional, sillón hidráulico y base de maquillaje, siempre y cuando sea para la “transformación de cuarta”. Laura Itzel Castillo, intentó apagar el fuego diciendo que: no fue Andrea Chávez, no fue una senadora en específico, fue “por todas las senadoras y senadores”. O sea, la estética del pueblo bueno y sabio. Colectiva, solidaria y transformadora. Pero eso sí, cuando el escándalo explotó, clausuraron la estética con toda la prisa del mundo, con sellos y con todo lo que pudieron, no vaya a ser que alguien piense que no se aplica la ley. Porque aquí el problema no es haberla puesto, el problema es que los cacharon en la movida. Y así funciona la lógica morenista: no puede haber gobierno rico con pueblo pobre, pero sí uñas acrílicas estando el pueblo jodido. No habrá dinero para las medicinas, pero sí para el retoque de la imagen legislativa. No hay presupuesto para seguridad, pero sí para verse “muy presentables” frente a la tragedia nacional. Al final y al cabo, el mensaje es clarísimo: la austeridad era para los otros, la congruencia era discurso, y la transformación, resultó ser puro maquillaje político. Porque en MORENA podrán clausurar el salón, pero el cinismo ya no hay quién lo cierre definitivamente…
El diputado federal Mario Zamora plantea que Sinaloa puede pasar de territorio señalado a territorio solución, apostando por un modelo basado en ciencia, salud pública, regulación estricta y desarrollo económico legal. La idea es clara: crear una industria farmacéutica altamente regulada para uso médico -opioides para manejo del dolor y derivados de cannabis con fines terapéuticos- con trazabilidad total y cero tolerancias a desvíos ilegales. El planteamiento parte de una realidad incómoda: mientras millones de personas en el mundo carecen de tratamientos médicos adecuados, los mercados ilegales crecen donde no existen rutas legales y científicas. La apuesta es estructural: quitarles mercado y futuro a las economías ilegales, sustituyéndolas por empleo formal, ciencia, salud pública y oportunidades reales para los jóvenes. Sinaloa tiene talento, experiencia productiva y capacidad logística para integrarse a nuevas cadenas globales de valor. El mensaje es directo, incluso para Estados Unidos: sin ciencia, regulación y desarrollo económico legal no hay combate real al problema. Sinaloa puede pensar en grande. México puede ser parte de la solución…
Sin Redundar y diciendo las cosas tal y como son. Suyos los comentarios estimados lectores…
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