Washington (RRC): El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, escaló este viernes la tensión diplomática en torno a Groenlandia al advertir que podría imponer aranceles a aquellos países que no se alineen con su insistencia en que el territorio ártico pase a control estadounidense.
Durante un acto en la Casa Blanca relacionado con el sector de la salud, Trump declaró: «Podría imponer aranceles a los países que no estén de acuerdo con que necesitamos Groenlandia, porque la necesitamos para la seguridad nacional». La declaración representa una ampliación de su presión, que hasta ahora se había centrado principalmente en Dinamarca y en el propio gobierno autónomo groenlandés.
El interés de Trump por Groenlandia —un territorio autónomo del Reino de Dinamarca— no es nuevo. Desde su primer mandato en 2019 ya había planteado la idea de una compra como «un gran negocio inmobiliario». Sin embargo, desde su regreso a la presidencia en 2025, las declaraciones se han vuelto más insistentes y amenazantes, especialmente tras la operación militar estadounidense en Venezuela que capturó al expresidente Nicolás Maduro.
El mandatario ha argumentado repetidamente que la isla es «esencial para la seguridad nacional» de EE.UU., citando la presencia de buques rusos y chinos en la región ártica, el deshielo que abre nuevas rutas marítimas y la necesidad estratégica para sistemas de defensa como la llamada «Cúpula Dorada». En días recientes ha afirmado que «cualquier cosa menos el control estadounidense es inaceptable» y que Washington «hará algo allí, les guste o no».
Rechazo unánime de Dinamarca, Groenlandia y Europa
Tanto el gobierno danés como el groenlandés han rechazado categóricamente cualquier posibilidad de venta o anexión. El primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, ha calificado las pretensiones de «fantasía» y ha exigido «basta de presiones». La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, ha advertido que cualquier acción unilateral estadounidense contra Groenlandia podría significar «el fin de la OTAN» como alianza de seguridad transatlántica.
En respuesta a las amenazas, varios países europeos han comenzado a enviar personal militar a Groenlandia en los últimos días como señal de apoyo a Dinamarca: Francia, Alemania, Suecia y Noruega, entre otros, participan en misiones de reconocimiento y ejercicios conjuntos.
La Unión Europea y líderes de múltiples naciones han calificado las declaraciones de Trump como una violación del derecho internacional y una amenaza a la integridad territorial de un aliado de la OTAN. Expertos advierten que la imposición de aranceles selectivos podría desencadenar una crisis comercial transatlántica de dimensiones impredecibles, en un contexto ya tenso por rondas previas de tarifas aplicadas en 2025.
Contexto geopolítico y reacciones internacionales
La crisis se produce semanas después de que una delegación de congresistas estadounidenses bipartidista viajara a Copenhague para intentar calmar las aguas y reafirmar el apoyo del Congreso al respeto de la soberanía danesa. Sin embargo, la Casa Blanca ha mantenido que la adquisición de Groenlandia sigue siendo una «prioridad de seguridad nacional» y que «todas las opciones están sobre la mesa», incluyendo la militar.
La comunidad internacional observa con creciente preocupación cómo una disputa territorial entre aliados de la OTAN podría poner en riesgo la estabilidad del Ártico, una región cada vez más disputada por el cambio climático y los recursos naturales.
Hasta el momento, ni Dinamarca ni Groenlandia han anunciado represalias económicas directas, aunque fuentes diplomáticas europeas no descartan que la UE evalúe el uso de su instrumento anticoercitivo comercial —conocido como el «bazuka comercial»— si las amenazas arancelarias se materializan.
Por ahora, la pelota está en la cancha de Washington, mientras el mundo espera si las palabras del presidente Trump se traducen en nuevas acciones concretas o quedan como una más de sus características declaraciones de presión máxima.
