La Habana (RRC): El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla alertó este martes que el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump enfrenta un significativo y creciente «fuerte rechazo» en su propio territorio, derivado de sus políticas internas y externas que, según La Habana, vulneran derechos humanos y generan descontento social.
En una publicación en su cuenta oficial en X (antes Twitter), el ministro de Relaciones Exteriores señaló que «el gobierno de #EEUU enfrenta en su propio territorio fuerte rechazo a su gestión caótica y fascista. Crecen las protestas en su contra en diversas ciudades de ese país», mientras mantiene una postura agresiva contra la paz mundial y la soberanía de otros Estados.
El diplomático cubano hizo referencia explícita a las recientes manifestaciones en varias urbes estadounidenses, que se han intensificado en los primeros días de 2026. Entre los detonantes mencionados destaca el malestar por las duras políticas migratorias del gobierno republicano, agravado tras la muerte de la poeta y activista Renee Nicole Good, asesinada presuntamente por un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Mineápolis, Minnesota, el pasado miércoles.
Rodríguez también aludió a sectores específicos que expresan inconformidad, como el movimiento estudiantil que ha adoptado la consigna «No Kings» («No reyes») como símbolo de rechazo al estilo considerado despótico y prepotente del mandatario. Este lema ha cobrado fuerza desde finales de 2025 y continúa movilizando concentraciones y marchas en lo que va del año.
Las declaraciones del canciller cubano se producen en medio de una escalada de tensiones bilaterales tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro en una operación estadounidense a inicios de enero, y el posterior anuncio de Trump de cortar por completo los envíos de petróleo y ayuda financiera venezolana a Cuba. El presidente estadounidense ha instado a La Habana a «llegar a un acuerdo antes de que sea demasiado tarde», bajo amenaza de mayor aislamiento económico.
Tanto el presidente Miguel Díaz-Canel como el propio Bruno Rodríguez han rechazado categóricamente cualquier negociación bajo presión, defendiendo la soberanía cubana y atribuyendo las dificultades económicas de la isla principalmente al bloqueo estadounidense de más de seis décadas. Díaz-Canel afirmó que «nadie dicta lo que hacemos» y que Cuba «no agrede, es agredida».
Desde la perspectiva oficial cubana, el incremento de las protestas y el rechazo interno en Estados Unidos reflejan las contradicciones de una administración que, mientras ejerce presión contra países independientes, enfrenta crecientes cuestionamientos dentro de sus fronteras por su manejo de temas migratorios, sociales y de derechos humanos.
El gobierno de La Habana ha utilizado estas manifestaciones para contrastar la situación interna estadounidense con su propia narrativa de resistencia frente a lo que califica como «agresiones imperialistas».
