Sin Redundar.

Por Carlos Avendaño.

Gabinetazo en Sinaloa: cuando gobernar se parece más a improvisar.

El todavía gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, sigue moviendo las piezas de su gabinete como quien baraja cartas marcadas esperando que, ahora sí, le caiga una buena mano. Desde el arranque de su administración quedó claro que aquello no era un equipo de gobierno, sino un casting permanente, donde algunos funcionarios duraron menos que una historia en Instagram. Porque hay que decirlo sin rodeos: en el gobierno Rochista, la reversa también es cambio, y recular no solo se vale, sino que se volvió costumbre. Funcionarios que entraron por la puerta grande y salieron por la de servicio en cuestión de horas; secretarios que no alcanzaron ni a memorizar el organigrama; nombramientos que parecían chistes de mal gusto, todo esto, ya es parte del folclor político sinaloense. Esta semana llegó otra “noticia bomba”, de esas que ya ni sorprenden. Sale la flamante secretaria de Transparencia, María Guadalupe Ramírez Zepeda -ironías de la vida, transparencia en la opacidad- y entra Sandra Guadalupe Angulo Cázarez, propuesta al Congreso como si el problema fuera solo de nombres y no de fondo. Pero por si esto fuera poco, el tesorero estatal Miguel López también hace mutis por el foro, y en su lugar llega Alfredo González. Otro cambio más en una tesorería que parece silla eléctrica, donde nadie se queda mucho tiempo porque el voltaje político está demasiado alto. La pregunta obligada flota en el aire como olor a pólvora: ¿Rocha Moya está “gobernando” o está “empacando”? Porque estos movimientos ya no parecen ajustes estratégicos, sino acomodos de salida, como quien deja la casa más o menos ordenada antes de entregar las llaves. Si el todavía gobernador ya entendió que el barco hace agua, al menos hay que reconocerle algo: no esperó a que se hundiera por completo. Eso sí, el costo de esta administración errática, ya lo estamos pagando todos los sinaloenses: un estado sin rumbo claro, con inseguridad rampante, con finanzas bajo sospecha y con un gabinete que cambia más que el clima político. En Sinaloa ya no se gobierna con planes, se gobierna con ocurrencias. Y mientras Rocha Moya mueve las fichas, los problemas reales siguen intactos. Pero, en fin, como diría el clásico: suyos los comentarios estimado lector, porque en este gobierno, opinar ya parece el único derecho que no han removido todavía…

Por cierto. ¿Renunció o la renunciaron? Tras la renuncia de la flamante secretaria de Transparencia y Rendición de Cuentas de Sinaloa, María Guadalupe Ramírez Zepeda, confirmada por el todavía gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, ante una transparencia en tiempos de humo, la pregunta no es si se fue, sino más bien la pregunta es cómo se fue. ¿Renunció por convicción o la empujaron elegantemente hacia la puerta? Porque en la política sinaloense ya nadie cree en las salidas “voluntarias”. Más vale que digan aquí corrió que aquí quedó, aunque ni eso se atreven a aclarar. Dicen por ahí -y el dicho no falla- que ya les llegó la lumbre a los aparejos. Y cuando eso pasa, los primeros en brincar son los encargados de cuidar las cuentas. Porque las cuentas claras ¿En dónde quedaron? ¿Se quemaron en el basurón? ¿Se extraviaron en alguna auditoría? ¿O simplemente nunca existieron con la claridad que presume el discurso oficial? La salida de la titular de Transparencia no es menor. Es un síntoma, no una casualidad. Y ocurre, curiosamente, cuando ya se asoman las candidaturas, cuando empieza el acomodo político y cuando a más de uno le urge que el pasado no haga ruido en el futuro. No es paranoia: es cálculo. Ahora nos dicen que llegará un nuevo perfil, alguien con “apertura al diálogo” y “compromiso con el acceso a la información pública”. Se vale soñar, claro. En Sinaloa soñar ya es un acto de resistencia. Porque lo que esperan los sinaloenses no es un florero institucional ni un burócrata obediente. Se espera alguien incómodo, proactivo, que no solo cumpla la ley, sino que la haga cumplir; que no tape ni esconda los expedientes, sino que los abra; que no administre silencios, sino verdades. Pero siendo realistas, lo más probable es que llegue alguien que entienda perfectamente el mensaje: “ver, oír y callar”. Eso sí, una cosa es segura: llegará el momento -más temprano que tarde- en que Rocha Moya tendrá que rendir cuentas. No en discursos, no en conferencias, no con cambios de gabinete, sino con hechos, con números, con expedientes. Y entonces y solo hasta entonces, ya no habrá renuncias “voluntarias” que alcancen para apagar el incendio…

El diputado federal Mario Zamora Gastélum propone dictamen obligatorio de congruencia patrimonial para fortalecer el combate a la corrupción. El legislador presentó una iniciativa para reforzar mecanismos de combate a la corrupción y prevenir enriquecimiento ilícito de los servidores públicos, mediante la incorporación del Dictamen de Congruencia Patrimonial como instrumento obligatorio de transparencia y rendición de cuentas. La propuesta contempla reformas a diversos artículos de la Ley General de Responsabilidades Administrativas, a fin de que funcionarios de elección popular, así como servidores públicos de rango medio y superior, presenten dictamen elaborado por un contador público certificado, que permita verificar la congruencia entre la evolución de su patrimonio y los ingresos que reportan oficialmente. Zamora Gastélum dijo que: “la transparencia no puede ser solo un trámite administrativo ni un discurso político; debe ser un mecanismo efectivo para prevenir abusos y sancionar irregularidades”. Explicó que el dictamen de congruencia patrimonial permitirá una revisión técnica, objetiva y profesional de los ingresos y gastos de los servidores públicos, fortaleciendo el trabajo de los órganos internos de control y del Sistema Nacional Anticorrupción. Mario Zamora subrayó que: “Quien ocupa un cargo público debe poder explicar, con claridad y legalidad, de dónde proviene su patrimonio. No se trata de persecuciones, sino de congruencia y honestidad”. Finalmente, el diputado federal hizo un llamado a las distintas fuerzas políticas a respaldar esta propuesta y avanzar hacia un sistema de responsabilidades más sólido, creíble y confiable. “Sin congruencia patrimonial no hay combate real a la corrupción”, concluyó Mario Zamora Gastélum…

Sin Redundar y diciendo las cosas tal y como son. Suyos los comentarios estimados lectores…

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