(VIDEO) ¿Por qué le taparon los ojos y los oídos a Nicolás Maduro durante su detención?

Caracas/Nueva York (RRC): La imagen difundida por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mostrando a Nicolás Maduro esposado, con los ojos vendados y auriculares aislantes en los oídos a bordo del buque USS Iwo Jima, ha generado interrogantes sobre las razones detrás de estas medidas de seguridad durante su traslado tras la operación militar estadounidense que culminó con su captura el 3 de enero.

Expertos en operaciones militares y aplicación de la ley consultados, coinciden en que estas prácticas son estándar en detenciones de alto riesgo, especialmente cuando se trata de traslados de prisioneros considerados peligrosos o en operaciones sensibles.

Según Mark Cancian, coronel retirado del Cuerpo de Marines de EE.UU. y analista del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), la administración Trump trató la captura de Maduro como una operación de aplicación de la ley (law enforcement) más que como una acción puramente militar. «Lo han tratado como a un detenido común en un procedimiento penal», explicó Cancian, destacando que el vendaje en los ojos y el aislamiento auditivo son protocolos habituales para prisioneros de alto perfil.

Por su parte, John Spencer, experto en guerra urbana del Modern War Institute en West Point, precisó que estas técnicas sirven para múltiples propósitos:

  • Desorientar al detenido: Impide que reconozca ubicaciones, rutas o detalles del traslado, reduciendo riesgos de escape o coordinación con posibles cómplices.
  • Proteger la seguridad operativa: Evita que el prisionero identifique al personal involucrado, métodos utilizados o capacidades de las fuerzas especiales (en este caso, unidades como Delta Force y agentes de la DEA).
  • Aislar sensorialmente: Los auriculares o cascos aislantes no solo bloquean el sonido externo, sino que previenen que el detenido escuche conversaciones sensibles o se comunique.

Estas medidas se aplican frecuentemente en extradiciones o capturas internacionales de narcotraficantes y terroristas, como en casos históricos involucrando a la DEA. En la foto de Maduro, además, se observa que sostiene una botella de agua, lo que Cancian describe como una «medida estándar de salud y seguridad» para cualquier detenido durante traslados prolongados.

La operación, que incluyó bombardeos selectivos en Caracas y la extracción rápida de Maduro y su esposa Cilia Flores desde Fuerte Tiuna, ha sido justificada por Washington como ejecución de una orden de captura por cargos de narcoterrorismo y tráfico de cocaína pendientes desde 2020 en un tribunal de Nueva York. Maduro, actualmente recluido en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, comparecerá ante la justicia estadounidense en los próximos días.

Aunque la imagen ha sido interpretada por algunos analistas como una «puesta en escena» para proyectar poder y humillación –con fines propagandísticos hacia aliados como Cuba o Nicaragua–, los expertos insisten en que las medidas sensoriales responden principalmente a protocolos de seguridad establecidos.

La detención de Maduro marca un hito histórico, comparable a la captura de Manuel Noriega en Panamá en 1989, y ha desatado reacciones divididas: celebración en sectores opositores venezolanos y condenas internacionales por parte de gobiernos aliados al chavismo, que la califican de «secuestro» e intervención ilegal.

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