Irán advierte de graves consecuencias ante la posible interferencia extranjera tras amenazas de Trump sobre protestas.

Teherán (RRC): El Gobierno de Irán ha rechazado categóricamente las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien amenazó con intervenir si las fuerzas de seguridad iraníes reprimen violentamente las protestas en curso, advirtiendo que cualquier interferencia extranjera en asuntos internos del país tendría «graves consecuencias» para la región y los intereses estadounidenses.

En un mensaje publicado en su red Truth Social este viernes, Trump afirmó que si Irán «dispara y mata violentamente a manifestantes pacíficos», Estados Unidos «acudirá a su rescate». «Estamos cargados y listos para actuar», agregó el mandatario estadounidense, en referencia a las manifestaciones que sacuden el país desde finales de diciembre por la grave crisis económica.

La respuesta iraní no se hizo esperar. Ali Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán y asesor cercano al líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, publicó en la red social X: «Trump debe saber que la interferencia de Estados Unidos en este asunto interno significaría desestabilizar toda la región y destruir los intereses de Estados Unidos». Larijani añadió un mensaje directo al pueblo estadounidense: «Deben saber que Trump inició esta aventura. Sean cuidadosos con la seguridad de sus soldados».

Otros altos funcionarios iraníes elevaron el tono. El presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, declaró que cualquier acción estadounidense convertiría a «todas las bases y fuerzas estadounidenses en la región en objetivos legítimos». Por su parte, el ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, calificó las palabras de Trump como «imprudentes y peligrosas», mientras que el asesor político Ali Shamkhani advirtió que «cualquier mano intervencionista que se acerque a la seguridad de Irán será cortada».

Las protestas, que comenzaron el pasado domingo con huelgas de comerciantes en Teherán por la devaluación histórica del rial y la hiperinflación –que supera el 42% anual–, se han extendido a decenas de ciudades y han derivado en enfrentamientos violentos. Según la ONG opositora Human Rights Activists in Iran (Hrana), con sede en Estados Unidos, al menos siete personas han muerto, 33 han resultado heridas y más de un centenar han sido detenidas en los últimos cinco días.

El Gobierno del presidente Masoud Pezeshkian ha reconocido las «demandas legítimas» de los manifestantes por el deterioro económico, agravado por sanciones internacionales, pero acusa a «actores disruptivos» y potencias extranjeras de intentar explotar la situación para desestabilizar el país. Autoridades iraníes distinguen entre las protestas pacíficas de comerciantes y supuestos elementos violentos respaldados desde el exterior.

Este intercambio de amenazas revive las tensiones entre Washington y Teherán, que alcanzaron un pico en 2025 con ataques estadounidenses a instalaciones nucleares iraníes y respuestas misilísticas de Irán contra bases en la región. Analistas internacionales advierten que una escalada podría desestabilizar aún más Oriente Medio, en un contexto de fragilidad económica y geopolítica.

Por el momento, no se han reportado anuncios concretos de acciones militares por parte de Estados Unidos, pero la retórica beligerante de ambos lados mantiene en vilo a la comunidad internacional.

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