2025: Un año marcado por la violencia persistente y altibajos económicos a nivel nacional y mundial.

Por Ricardo Reyes.

El año 2025 será recordado como un período de profunda inestabilidad, donde la violencia armada, los conflictos geopolíticos y las tensiones comerciales definieron el panorama global y nacional. Mientras el mundo enfrentaba guerras prolongadas y un aumento en la delincuencia organizada, la economía mundial mostró resiliencia inesperada ante shocks como los aranceles impuestos por la administración Trump, pero con pronósticos de desaceleración y riesgos a la baja. A nivel nacional, países de América Latina destacaron por niveles récord de violencia, mientras que en regiones como Estados Unidos y Europa, la criminalidad mostró tendencias mixtas.

Violencia global: Conflictos prolongados y escalada en regiones vulnerables.

2025 fue un año de alta violencia, con conflictos armados que generaron miles de víctimas civiles y desplazamientos masivos. La guerra en Ucrania entró en su cuarto año, con Rusia intensificando ataques con misiles y drones contra ciudades ucranianas, causando daños masivos en infraestructura y altas bajas civiles. Según informes del Council on Foreign Relations, este conflicto se mantuvo como uno de los más significativos, con Rusia recuperando territorios como Kursk.

En Oriente Medio y África, la violencia no cedió: Sudán enfrentó una guerra civil devastadora, con millones de desplazados, mientras que en Palestina y Myanmar se registraron niveles extremos de confrontación. Ataques terroristas y eventos como el de Nueva Orleans (un atropello masivo el 1 de enero que dejó 14 muertos) y tiroteos en Estados Unidos (como en la Universidad Estatal de Florida) marcaron el año. A nivel global, el Índice de Terrorismo Global y reportes de ACLED destacaron un aumento en eventos violentos, con más de 185.000 incidentes registrados.

En América Latina, la región más violenta del mundo, países como México, Ecuador, Brasil y Haití figuraron entre los 10 más peligrosos según ACLED. Ecuador cerró 2025 como su año más violento en la historia, con más de 8.800 homicidios, atribuibles al avance del crimen organizado y disputas entre bandas. México vio reacomodos violentos en cárteles tras capturas clave, mientras que en Colombia persistieron enfrentamientos entre grupos armados como el ELN y disidencias de las FARC, generando desplazamientos masivos.

Altibajos económicos: Resiliencia ante tensiones comerciales.

La economía mundial demostró mayor resiliencia de lo esperado en 2025, pese a pronósticos iniciales pesimistas. Según el Banco Mundial y el FMI, el crecimiento global se situó alrededor del 3.2-3.3%, por debajo del promedio histórico pero superior a las rebajas pronosticadas tras el anuncio de aranceles por parte de Donald Trump en abril (conocido como «Liberation Day»). Estos aranceles provocaron un shock inicial, con caídas en mercados bursátiles y temores de recesión global, pero la actividad se recuperó gracias a inversiones en IA, estímulos fiscales en EE.UU. y un adelanto en importaciones para mitigar impactos.

Sin embargo, los altibajos fueron evidentes: volatilidad en bolsas, depreciación del dólar y revisiones a la baja en pronósticos para 2026 (alrededor del 3.1%). China ralentizó su crecimiento al 4.5%, afectada por tensiones comerciales, mientras que economías emergentes enfrentaron presiones por deuda y inflación. El impacto económico de la violencia alcanzó los 19.97 billones de dólares (11.6% del PIB global), impulsado por gastos militares y pérdidas en conflictos.

En América Latina, la violencia criminal impactó directamente la economía, con costos altos en México (equivalentes al 18% del PIB) y Ecuador, donde la inseguridad disuadió inversiones. A nivel nacional en países hispanohablantes, protestas sociales por medidas económicas (como eliminación de subsidios en Ecuador) se entretejieron con la violencia, exacerbando inestabilidad.

Perspectivas hacia 2026: Desafíos persistentes.

Al cerrar 2025, el mundo enfrenta un 2026 incierto, con riesgos de escalada en conflictos, mayor proteccionismo y efectos climáticos extremos que agravaron daños por más de 200 mil millones de dólares este año. La combinación de violencia y fragilidad económica subraya la necesidad de cooperación internacional, aunque la polarización geopolítica lo complica. 2025 deja lecciones claras: la resiliencia económica es posible, pero la paz sostenida sigue siendo el principal desafío para el progreso global y nacional.

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