Washington (RRC): El Departamento de Estado de Estados Unidos anunció este martes la designación oficial del Clan del Golfo, la mayor banda criminal de Colombia, como Organización Terrorista Extranjera (FTO, por sus siglas en inglés) y como Terrorista Global Especialmente Designado (SDGT). La medida, firmada por el secretario de Estado, Marco Rubio, entra en vigor tras su publicación en el Registro Federal y representa un endurecimiento de la política estadounidense contra grupos criminales transnacionales dedicados al narcotráfico.
En un comunicado oficial, Rubio describió al Clan del Golfo –también conocido como Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) o Ejército Gaitanista de Colombia (EGC)– como una «organización criminal violenta y poderosa con miles de miembros», cuya principal fuente de ingresos es el tráfico de cocaína. «El Clan del Golfo es responsable de ataques terroristas contra funcionarios públicos, fuerzas del orden, personal militar y civiles en Colombia», afirmó Rubio, agregando que Estados Unidos «continuará utilizando todas las herramientas disponibles para proteger a nuestra nación y detener las campañas de violencia y terror perpetradas por cárteles internacionales y organizaciones criminales transnacionales».
Esta designación implica consecuencias legales significativas: congelamiento de activos en jurisdicción estadounidense, prohibición de proporcionar apoyo material al grupo y posibles procesamientos penales por colaboración indirecta. Expertos consultados por medios internacionales señalan que la etiqueta de FTO facilita sanciones financieras más severas y podría abrir la puerta a mayor cooperación internacional, incluyendo acciones militares en ciertos contextos.
El Clan del Golfo, heredero de estructuras paramilitares desmovilizadas en los años 2000, cuenta con cerca de 9.000 integrantes según estimaciones de inteligencia colombiana y estadounidense. Su actividad principal es el narcotráfico, exportando cientos de toneladas de cocaína anualmente hacia Estados Unidos y Europa, además de extorsión, minería ilegal y control territorial en regiones como Urabá, Chocó y el Caribe colombiano.
La decisión se produce en un momento de tensión diplomática entre Washington y Bogotá. El gobierno del presidente colombiano Gustavo Petro mantiene desde septiembre un proceso de diálogos de paz con el Clan del Golfo en Doha (Catar), con mediación de países como Noruega, España y Suiza. Recientemente, el 5 de diciembre, ambas partes acordaron protocolos de comunicación y la creación de tres zonas temporales para concentrar combatientes a partir de marzo de 2026, como parte de la política de «paz total» de Petro.
Hasta el momento, el gobierno colombiano no ha emitido una reacción oficial al anuncio estadounidense. Analistas señalan que esta designación complica las negociaciones, al equiparar al grupo con entidades como Al Qaeda o ISIS en la lista de terroristas de EE.UU., lo que podría limitar la legitimidad política de los diálogos y restringir el apoyo internacional al proceso de paz.
Esta es la primera designación de este tipo para un grupo colombiano bajo la actual administración de Donald Trump, que ha aplicado la misma medida a seis carteles mexicanos, bandas como Tren de Aragua y MS-13, y otros grupos latinoamericanos, sumando ya 14 organizaciones de la región en la lista de terroristas extranjeros.
La medida refuerza la campaña antidrogas de Washington, que incluye despliegues militares en el Caribe y Pacífico, en medio de críticas cruzadas entre Trump y Petro sobre migración y narcotráfico. Fuentes del Departamento de Estado enfatizan que el objetivo es cortar el financiamiento y las redes de estos grupos, responsables –según EE.UU.– de gran parte del flujo de drogas y migrantes hacia su territorio.
