Caracas, Venezuela (RRC): Un bombardero estratégico B-52H Stratofortress de la Fuerza Aérea de Estados Unidos ha sido detectado en las últimas horas volando en las proximidades de las costas venezolanas, según datos de seguimiento aéreo público como Flightradar24. El avión, conocido por su capacidad para portar armas convencionales o nucleares, realizó un patrullaje prolongado en aguas internacionales del Caribe, a pocos cientos de kilómetros al norte de Caracas y la península de Paraguaná.

Este vuelo forma parte de una serie de demostraciones de fuerza por parte de Washington que se han intensificado desde octubre de 2025. Fuentes militares estadounidenses han calificado estas misiones como «demostraciones de ataque con bombarderos» (bomber attack demonstrations), destinadas a disuadir actividades relacionadas con el narcotráfico en la región. En las últimas semanas, los B-52 han sobrevolado la zona en al menos cuatro ocasiones, a menudo acompañados por cazas F/A-18 Super Hornet de la Armada o F-35B del Cuerpo de Marines.
El contexto de estas operaciones es la escalada de tensiones entre Estados Unidos y el gobierno de Nicolás Maduro. Desde septiembre, la administración Trump ha autorizado ataques aéreos y navales contra embarcaciones que, según Washington, transportan drogas y están vinculadas al llamado «Cartel de los Soles» –una red de alto nivel dentro de las fuerzas armadas y el gobierno venezolano, designada como organización terrorista extranjera por EE.UU.–. Estos golpes han causado decenas de muertes y han sido condenados por Caracas como violaciones a la soberanía.
El presidente Maduro ha calificado estas acciones como «agresión imperialista» y ha ordenado el despliegue de tropas en la costa caribeña, así como maniobras militares para demostrar la «máxima preparación» del país. Venezuela ha recibido apoyo de aliados como Rusia (que ha suministrado sistemas antiaéreos) y ha rechazado las acusaciones de narcotráfico como pretexto para un intento de cambio de régimen.
Hasta el momento, no se reportan interceptaciones por parte de la Fuerza Aérea Venezolana, y los vuelos estadounidenses se mantienen en espacio aéreo internacional. Expertos coinciden en que estos patrullajes buscan enviar un mensaje claro de disuasión, sin cruzar la línea hacia una confrontación directa.
La situación en el Caribe sigue siendo tensa, con una importante presencia naval estadounidense –incluyendo el portaaviones USS Gerald R. Ford y varios destructores– y miles de efectivos en la región. La comunidad internacional, a través de la OEA y otros organismos, ha llamado a la desescalada, mientras que la oposición venezolana ve en estas acciones una oportunidad para presionar por un cambio político.
Por ahora, el gobierno de Maduro mantiene su postura de resistencia, y tanto Caracas como Washington han evitado declaraciones que anuncien una escalada inmediata. Sin embargo, la presencia de un B-52 frente a las costas venezolanas representa uno de los gestos militares más visibles de los últimos años en la región.
