Beirut, Líbano (RRC): En una nueva escalada de tensiones que amenaza con socavar el alto el fuego acordado hace más de un año, el Ejército de Israel lanzó este lunes una serie de ataques aéreos contra supuestos objetivos de la milicia chií Hezbolá en varias zonas del sur del Líbano. Los bombardeos, que incluyeron al menos seis incursiones en la región de Nabatiye, destruyeron un complejo de entrenamiento utilizado por la Fuerza Radwan –la unidad de élite de Hezbolá–, así como instalaciones militares y una base de lanzamiento de misiles, según un comunicado oficial de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI).
«Los objetivos atacados y el entrenamiento militar realizado como preparación contra Israel constituyen una violación clara del plan de paz y representan una amenaza inminente para el Estado de Israel», afirmaron las FDI en su cuenta oficial en X (anteriormente Twitter), donde detallaron que las operaciones se centraron en estructuras «pertenecientes a la organización terrorista Hezbolá». Fuentes militares israelíes alegan que la milicia, respaldada por Irán, está rearmándose en violación del acuerdo de cese al fuego firmado el 27 de noviembre de 2024, que estipulaba la retirada mutua de fuerzas de la zona fronteriza y el despliegue del Ejército libanés en el sur.
Hasta el momento, no se han reportado víctimas fatales por parte de las autoridades libanesas, aunque el Ministerio de Salud en Beirut confirmó daños materiales en viviendas adyacentes y un herido leve en la aldea de Jbaa, donde un edificio marcado previamente por Israel como «usado por Hezbolá» fue completamente destruido. Imágenes difundidas en redes sociales muestran nubes de humo elevándose sobre el valle de Nabatiye, a unos 20 kilómetros de la frontera, y el éxodo temporal de decenas de familias que huyeron ante las órdenes de evacuación emitidas por las FDI.
Antecedentes de un conflicto latente
Este episodio se produce en el contexto de un alto el fuego precario que puso fin a más de un año de hostilidades intensas entre Israel y Hezbolá, desencadenadas por los ataques de Hamás el 7 de octubre de 2023 en el sur de Israel. Durante ese período, Hezbolá lanzó miles de cohetes desde el sur libanés en solidaridad con Gaza, lo que provocó una respuesta israelí con invasiones terrestres limitadas y bombardeos que causaron miles de muertes en Líbano, según estimaciones de la ONU.
A pesar del pacto, Israel ha mantenido tropas en cinco puestos avanzados en territorio libanés, argumentando la necesidad de prevenir el rearme de Hezbolá. Por su parte, el Gobierno de Beirut y el grupo chií han denunciado estas acciones como «agresiones sistemáticas» que violan la Resolución 1701 de la ONU de 2006, que exige una zona desmilitarizada al sur del río Litani. La Agencia Nacional de Noticias libanesa (NNA) reportó que los ataques de este lunes se extendieron a las afueras de Yanta y Deir al Zahrani, cerca del Litani, exacerbando las críticas de la comunidad internacional.
En un incidente relacionado, la ministra española de Defensa, Margarita Robles, denunció recientemente un ataque israelí contra soldados de la ONU en Líbano, afirmando que «Israel ha intentado justificarlo de manera inaceptable». La ONU, a través de su fuerza de interposición UNIFIL, ha condenado los bombardeos «casi diarios» y urgió a ambas partes a respetar el cese al fuego para evitar una «espiral de violencia».
Reacciones y temores de escalada
Hezbolá emitió un comunicado breve calificando los ataques como «provocaciones sionistas» destinadas a sabotear la estabilidad regional, aunque no anunció represalias inmediatas. «Seguiremos defendiendo nuestra soberanía y resistiendo la ocupación», declaró un portavoz del grupo en un video difundido en redes sociales. Mientras tanto, el primer ministro libanés interino, Najib Mikati, convocó una reunión de emergencia del gabinete para evaluar la situación y exigió la intervención de la Liga Árabe y la ONU.
En Israel, el primer ministro Benjamin Netanyahu defendió las operaciones durante una sesión en la Knéset, vinculándolas a la reunión programada para el 29 de diciembre con el presidente electo de EE.UU., Donald Trump, donde se discutirá el «plan de paz» para Gaza y Líbano. Analistas advierten que esta escalada podría reavivar el ciclo de retaliaciones, especialmente ante informes de inteligencia que sugieren movimientos de armas iraníes hacia Hezbolá.
Organizaciones humanitarias como Médicos Sin Fronteras reportaron un aumento en la ansiedad entre la población civil del sur libanés, donde miles de desplazados aún no han regresado a sus hogares tras los combates de 2024. «Estos ataques perpetúan un ciclo de miedo y destrucción en comunidades ya vulnerables», señaló un portavoz de la ONG.
Con la frontera israelí-libanesa en alerta máxima, la comunidad internacional observa con preocupación si este nuevo capítulo de bombardeos podría desmoronar el frágil equilibrio alcanzado. Fuentes diplomáticas en Nueva York indican que el Consejo de Seguridad de la ONU podría convocar una sesión extraordinaria en las próximas horas para abordar la crisis.
