Alarma nuclear en Chernóbil: El escudo protector pierde su función tras ataque con drones, advierte la ONU.

Kiev, Ucrania (RRC): Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), dependiente de la ONU, ha lanzado una grave advertencia sobre la central nuclear de Chernóbil: la estructura protectora que contiene los residuos radiactivos del reactor destruido en 1986 ha perdido su capacidad principal de confinamiento debido a un ataque con drones ocurrido en febrero pasado. Aunque no se registran fugas inmediatas ni daños estructurales permanentes, el incidente representa un riesgo potencial para la seguridad nuclear en una zona ya marcada por la catástrofe más devastadora de la historia atómica.

El Nuevo Confinamiento Seguro (NSC, por sus siglas en inglés), una imponente cúpula de acero de 108 metros de altura y un costo de 1.500 millones de euros, financiada por más de 45 países europeos, fue diseñada para aislar durante al menos un siglo los restos del reactor número 4, epicentro de la explosión que liberó nubes radiactivas sobre Europa en abril de 1986. Inaugurada en 2019, esta «cubierta de seguridad» reemplazó a un sarcófago temporal y permitía operaciones de descontaminación controladas. Sin embargo, un impacto de dron el 14 de febrero de 2025 provocó un incendio que dañó su revestimiento externo, comprometiendo su integridad.

«Una inspección realizada la semana pasada confirmó que la estructura ha perdido sus funciones primarias de seguridad, incluida la capacidad de confinamiento», declaró Rafael Grossi, director general del OIEA, en un comunicado emitido el viernes. Grossi enfatizó que, aunque los niveles de radiación en la Zona de Exclusión de Chernóbil se mantienen estables y dentro de los límites normales para la región, «una restauración integral y oportuna es esencial para prevenir una mayor degradación y garantizar la seguridad nuclear a largo plazo». El OIEA ha recomendado reparaciones temporales inmediatas y una renovación mayor prevista para 2026, sin que se hayan detectado afectaciones en los soportes principales ni en los sistemas de monitoreo.

El ataque que reaviva fantasmas del pasado

El incidente ocurrió a la 1:50 a.m. hora local, cuando un dron con ojiva explosiva impactó directamente en la cúpula del NSC, cerca de la frontera con Bielorrusia. Autoridades ucranianas, lideradas por el presidente Volodímir Zelenski, acusaron de inmediato a Rusia de orquestar el ataque como parte de su ofensiva en curso contra Ucrania, iniciada en febrero de 2022. «Este es un acto de terrorismo nuclear que pone en peligro a millones en Europa», tuiteó Zelenski en febrero, confirmando que no hubo alteraciones significativas en los niveles radiactivos tras el golpe inicial.

Moscú, por su parte, negó categóricamente cualquier implicación, calificando las acusaciones como «propaganda bélica». Fuentes rusas argumentaron que sus fuerzas evitan deliberadamente objetivos nucleares para no escalar el conflicto a un nivel catastrófico. No obstante, el OIEA, que mantiene una presencia permanente en el sitio desde 2022, verificó el daño en febrero y ahora, nueve meses después, concluye que el impacto ha erosionado irreversiblemente la barrera contra emisiones radiactivas.

Este no es el primer roce bélico con Chernóbil. En los primeros días de la invasión rusa, tropas de Moscú ocuparon la planta durante un mes, reteniendo a trabajadores ucranianos como rehenes y generando temores de un nuevo meltdown. La zona, inhabitable en un radio de 30 kilómetros y hogar de unos 5 millones de personas en tierras contaminadas circundantes, sigue cerrada al turismo y fortificada militarmente, lo que complica las labores de inspección.

Implicaciones globales en medio de la guerra

Expertos en seguridad nuclear advierten que el deterioro del NSC podría acelerar la corrosión de los materiales radiactivos expuestos, aumentando el riesgo de liberaciones inadvertidas por factores climáticos o sabotajes futuros. «Chernóbil no es solo un problema ucraniano; una fuga podría contaminar ríos como el Prípiat y el Dniéper, afectando a Europa Central», señala un informe preliminar del OIEA. La catástrofe de 1986 causó la muerte inmediata de 54 personas y miles más por exposición prolongada, según estimaciones de la OMS y el propio OIEA.

En el contexto de la guerra, que lleva casi cuatro años y ha involucrado ataques a otras instalaciones nucleares como Zaporiyia, este episodio subraya la fragilidad de la infraestructura crítica en zonas de conflicto. La ONU ha instado a ambas partes a respetar un «régimen de protección nuclear» propuesto en Ginebra, pero las negociaciones para un alto el fuego, impulsadas por Estados Unidos, avanzan con lentitud.

Mientras tanto, en redes sociales, el tema genera preocupación global. Usuarios en X (antes Twitter) comparten imágenes del daño y llaman a la desmilitarización de sitios nucleares, con hashtags como #StopNuclearWar trending en Europa. «Es una locura atacar un lugar que ya mató a generaciones enteras», escribió un activista ucraniano en un post viral.

El OIEA planea una misión técnica adicional en enero para evaluar el progreso de las reparaciones. Por ahora, Chernóbil permanece como un recordatorio sombrío: en la era de los drones y la guerra híbrida, incluso los fantasmas del pasado pueden resucitar con un solo impacto.

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