Por Carlos Avendaño.
Jueces sin experiencia, juzgando vidas reales. En México seguimos innovando, para qué negarlo. Mientras otros países se esfuerzan en profesionalizar sus sistemas judiciales, acá decidimos aplicar el método “a ver qué sale”. Jueces sin experiencia juzgando casos reales. ¿Qué podría salir mal? Nada grave, solo la libertad, el patrimonio o la vida entera de alguien. Pero tranquilos: según el gobierno, esto es “un paso hacia la justicia social”. Ya saben, la típica frase hueca que usan cada vez que van a improvisar algo que afecta a millones. Porque ahora resulta que, para ser juez en México, lo más importante no es la trayectoria, el conocimiento jurídico o la capacidad para interpretar la ley. No señor. Ahora lo relevante es que seas “del pueblo”. Como si la cirugía a corazón abierto la fuera a hacer el paciente más simpático de la sala de espera. Pero ahí los tienen: jueces nuevecitos, sin horas en tribunales, sin haber redactado una sentencia en su vida, sin haber enfrentado delincuentes ni litigantes de verdad, pero con una responsabilidad del tamaño del Código Penal completo. Eso sí, con una capacidad admirable para leer discursos. Y repetirlos. Y claro, cuando estos jueces empiezan a cometer errores -porque los van a cometer, no se requiere ser juez para verlo venir- la culpa no va a ser del gobierno. No señor, la culpa será “del sistema” o de “los adversarios” o de “los jueces anteriores” o del cambio climático o ya de jodidos de la luna. Cualquier cosa menos reconocer que nombraron a personas sin experiencia para decidir casos que cambian la vida de otros. Porque en este país hemos llegado al punto en que un juez puede tener menos práctica jurídica que un estudiante de primer semestre. Pero eso sí, trae su nombramiento firmado por los iluminados de la 4T. Y si ellos lo avalan, pues ya con eso ¿No? Jueces sin experiencia juzgando casos reales. Un hermoso experimento social, digno de un Reality Show: “¿Qué sentencia dará hoy nuestro juez debutante? ¡Quédese después de la tanda de spots!” Así estamos hoy en lo que respecta a la justicia mexicana. Y luego nos preguntamos por qué la justicia en México no avanza. Suyos los comentarios, estimados lectores…
El dinero de tu afore, ese que ya están saboreando. El dinero de tu afore está en riesgo. Pero tranquilo: el Gobierno ya dijo que no. Y si algo nos ha enseñado la historia reciente es que cuando el Gobierno dice “no”, ahí es exactamente donde sí. De pronto, a la 4T le entró una especie de amor paternal por nuestras pensiones. ¡Qué detalle! Después de seis años ignorando a los trabajadores, ahora resulta que quieren “rescatarnos”. Ya sabrán de qué. Y como siempre, lo disfrazan con palabras tiernas: “solidaridad”, “sinergia”, “reordenamiento”, “fortalecimiento institucional”. Puras palabras que suenan a abrazo, antes del asalto. Porque seamos honestos: cuando un gobierno está desesperado por dinero, empieza a ver las afores como si fueran buffet libre. Imagínate a Hacienda con servilleta al cuello y cubiertos en mano diciendo: -¿Y si nomás agarramos tantito? Total, nadie se va a dar cuenta. Y tú mientras, revisando tu estado de cuenta cada bimestre, todo ilusionado, creyendo que ese dinero es “tuyo”. ¡Qué ternura! Es como ver a un niño abrazando un globo en pleno tianguis: se lo va a reventar alguien tarde que temprano. Pero claro, cuando surge la sospecha nacional, salen los funcionarios con su clásico tiki-taka: “No vamos a tocar las afores”, “Las pensiones están seguras”, “No habrá expropiaciones”. Sí, cómo no. Exactamente lo mismo que dijeron sobre no militarizar al país, no endeudarse, no usar a los granaderos y no tener vallas de acero en cada protesta. Y mira nomás cómo vamos. El Gobierno está quebrado, las promesas de campaña pesan más que la realidad y la caja está vacía. ¿Qué queda? Pues lo que queda siempre: lo tuyo, lo mío y lo de todos. La solución favorita de cualquier político con déficit: el bolsillo ajeno. Y mientras tanto, tú intenta dormir tranquilo con eso de que “tu retiro está garantizado”. Garantizado sí, pero quién sabe por quién. En una de estas hasta te pensiona: Santa Claus…
Tres señales de que México sigue el camino de Cuba y Venezuela. México se encuentra en una encrucijada peligrosa. Muchos aún repiten con ingenua confianza aquello de “aquí no puede pasar”. Pero la historia enseña que el socialismo nunca toca la puerta: se infiltra despacio, disfrazado de justicia social, y cuando uno quiere reaccionar… ya no hay salida. 1. La fabricación del enemigo imperialista. Cuba culpa al bloqueo. Venezuela culpa al imperialismo. Y en México, el gobierno ya culpa a los empresarios, a la oposición y —por supuesto— a Estados Unidos. La estrategia es vieja y efectiva: crear un enemigo externo o interno para justificar los fracasos propios. Porque un régimen que no da resultados necesita culpar a alguien más por su ruina. Nunca reconocerá su incompetencia… siempre encontrará a quién señalar. 2. El poder absoluto del Estado y la demolición institucional. Todo socialismo necesita control total. En Cuba se eliminó la prensa libre. En Venezuela se manipuló la justicia. Y en México ya se ha puesto en marcha el mismo guion: más poder para el gobierno, menos contrapesos, menos democracia. Cuando las instituciones caen, no hay leyes que te protejan. Y cuando el Estado concentra todo el poder, el ciudadano queda solo, desarmado ante el abuso. 3. Los programas sociales como herramienta de sometimiento. En Cuba te dan una libreta de racionamiento. En Venezuela, una caja CLAP. En México, te dan una transferencia que no te saca de pobre, pero te amarra al poder. Así, la pobreza deja de ser un problema que resolver y se convierte en una herramienta que administrar. Cuando tu supervivencia depende del gobierno, ya no puedes quejarte… ni votar en su contra. México está repitiendo, paso a paso, las mismas decisiones que tomaron Cuba y Venezuela antes de hundirse. Y la pregunta ya no es si podemos evitarlo, sino si aún queda tiempo para despertar…
En los tiempos de antaño, a los huevones les decíamos: “Que te mantenga el gobierno”. Nunca creímos que ese dicho se hiciera realidad y que un día sucedería. Hoy lo podemos constatar con las Becas del Bienestar para los ninis…
Sin Redundar y diciendo las cosas tal y como son. Suyos los comentarios estimados lectores…
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