Bisáu (RRC): La capital de Guinea-Bisáu amaneció este miércoles sumida en el caos cuando ráfagas de disparos resonaron cerca del Palacio Presidencial, el Ministerio del Interior y la sede de la Comisión Nacional Electoral (CNE). Testigos oculares reportaron pánico en las calles, con residentes huyendo de la zona mientras soldados armados tomaban posiciones en puntos clave de la ciudad. El presidente Umaro Sissoco Embaló confirmó su propia detención en una llamada al medio francés Jeune Afrique, describiendo el incidente como un «golpe de Estado en desarrollo» orquestado por el jefe del Estado Mayor del Ejército.
Los eventos se desencadenaron alrededor de la 1:00 p.m. hora local (13:00 GMT), apenas tres días después de las elecciones presidenciales y legislativas del 23 de noviembre, cuya victoria provisional aún no ha sido oficializada. Tanto Embaló, el incumbente, como su principal rival, Fernando Dias da Costa, reclamaron el triunfo en la primera ronda, exacerbando las tensiones en un país con una larga historia de inestabilidad política. Fuentes gubernamentales y de seguridad indicaron que Embaló fue arrestado en su oficina del Palacio Presidencial sin violencia física, pero junto a él fueron detenidos altos mandos militares y figuras de la oposición, incluyendo a Dias y al líder del Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde (PAIGC), Domingos Simões Pereira, quien había sido inhabilitado para competir.
En un comunicado leído en la televisión estatal, un grupo de oficiales del Ejército anunció la formación del «Alto Mando Militar para la Restauración del Orden», declarando haber depuesto a Embaló, suspendido el proceso electoral, cerrado todas las fronteras y decretado un toque de queda indefinido. «Asumimos el control para aclarar la situación y restaurar el orden constitucional», afirmaron los militares, sin detallar el paradero exacto del presidente ni las bajas reportadas en los tiroteos. Videos circulando en redes sociales muestran patrullas armadas en las calles de Bisáu y humo elevándose cerca de edificios gubernamentales, aunque no se ha confirmado el número de víctimas.
Contexto de una crisis previsible.
Guinea-Bisáu, un pequeño país de África Occidental con unos 2 millones de habitantes, ha sido escenario de al menos cuatro golpes de Estado exitosos desde su independencia de Portugal en 1974, además de varios intentos fallidos. Embaló, quien asumió el poder en 2020 tras una controvertida elección, ha enfrentado constantes choques con el Parlamento –al que disolvió en 2022– y con las fuerzas armadas, a las que ha intentado reformar para centralizar su autoridad. La descalificación del PAIGC, el partido histórico que lideró la lucha independentista, profundizó las divisiones, dejando a la oposición sin su principal figura y alimentando acusaciones de manipulación electoral.
El detonante inmediato fue la elección del domingo pasado, donde Embaló, respaldado por su coalición Pai Terra Ranka, se presentaba como favorito. Sin embargo, la falta de resultados oficiales –previstos para este jueves– y las protestas postelectorales en provincias como Tombali, donde se reportaron disturbios con disparos el martes, escalaron la crisis. Analistas regionales atribuyen el golpe a la «fragilidad institucional crónica» del país, agravada por la pobreza extrema, el narcotráfico y la influencia de potencias externas en sus fuerzas de seguridad.
Reacciones regionales e internacionales.
La Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) y la Unión Africana (UA) condenaron rápidamente los eventos, exigiendo la liberación inmediata de Embaló y el restablecimiento del orden constitucional. «Cualquier interrupción del proceso democrático será respondida con sanciones», advirtió un portavoz de la CEDEAO en un comunicado preliminar. Países vecinos como Senegal y Guinea Conakry han reforzado sus fronteras, temiendo un efecto dominó en una región ya golpeada por golpes en Malí, Burkina Faso y Níger.
En redes sociales, el hashtag #GolpeGuineaBisau se volvió tendencia, con usuarios compartiendo videos de los tiroteos y llamando a la calma. La embajada rusa en Bisáu, por su parte, reportó «falta de claridad» sobre el destino de Embaló, mientras observadores internacionales monitorean la situación para evitar una escalada humanitaria.
La comunidad internacional urge a un diálogo pacífico para evitar que Guinea-Bisáu, un frágil enclave lusófono en la región, se convierta en el próximo foco de inestabilidad en África Occidental.
