CDMX (RRC): En un contexto marcado por la violencia y la polarización política, el senador de Morena, Gerardo Fernández Noroña, lanzó duras críticas contra Grecia Quiroz, la actual alcaldesa de Uruapan y viuda del fallecido alcalde Carlos Manzo. «La ambición le despertó, busca gobernar Michoacán», declaró Noroña, aludiendo a las recientes declaraciones de Quiroz en las que exigió investigaciones exhaustivas por el asesinato de su esposo, señalando posibles vínculos de figuras locales como el exgobernador Leonel Godoy y el senador Raúl Morón, ambos de Morena. Esta controversia, que estalló en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, expone las grietas en la política michoacana y el legado de un homicidio que sigue sacudiendo al estado.

El Asesinato de Carlos Manzo: El Catalizador de la Crisis.
Todo comenzó el 1 de noviembre de 2025, durante un evento público por el Día de Muertos en el centro de Uruapan. Carlos Manzo, alcalde independiente elegido en 2024 bajo el Movimiento del Sombrero –una plataforma que denunciaba la corrupción y la infiltración del crimen organizado–, fue ejecutado a tiros en un atentado atribuido presuntamente al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Manzo, quien había prometido ser «el mejor presidente de México», había alzado la voz contra la influencia de grupos criminales como el CJNG y los remanentes de los Caballeros Templarios en la política local, lo que salpicó incluso al gobernador Alfredo Ramírez Bedolla.
El impacto fue inmediato: cientos de manifestantes tomaron el Palacio de Gobierno de Michoacán, exigiendo la renuncia de Bedolla y justicia para Manzo. En su funeral, Grecia Quiroz, con el corazón destrozado, prometió continuar el legado de su esposo: «Él fue el único que se atrevió a alzar la voz contra el crimen organizado». Días después, el 5 de noviembre, Quiroz asumió la alcaldía interina por 664 días restantes del periodo, respaldada por el Congreso local y el Movimiento del Sombrero. Su designación no fue solo un relevo familiar –Quiroz, licenciada en Ciencias Políticas y ex presidenta del DIF municipal–, sino un símbolo de resistencia en un municipio donde más del 80% de la población se siente insegura, según datos del Inegi.
La Reunión con Sheinbaum y el Llamado a la Justicia.
La viuda de Manzo no se limitó a Uruapan. Escoltada por la Guardia Nacional, se reunió con la presidenta Claudia Sheinbaum en Palacio Nacional el 4 de noviembre. En esa cita de dos horas, acompañada por el secretario de Seguridad Omar García Harfuch y el exgobernador Lázaro Cárdenas Batel, Quiroz exigió avances en la investigación del asesinato. Sheinbaum admitió públicamente un «remordimiento» por no haber recibido antes a Manzo, quien había solicitado ayuda federal contra la delincuencia.
El detonante de la actual polémica llegó cuando Quiroz, en una entrevista con Adela Micha, reiteró su demanda de justicia y apuntó directamente a Godoy y Morón como posibles responsables, basándose en supuestos elementos que posee. «Si tengo pruebas, iré a la fiscalía», afirmó. Este señalamiento, calificado por Noroña como «irresponsable», se enmarca en un contexto más amplio: Quiroz ha rechazado planes de seguridad como el «Plan Michoacán», presentado por el gobierno federal, argumentando que son «soluciones temporales» que no abordan la raíz del problema. «Uruapan está harto de que vengan por unos meses y luego se vayan, dejando que los delincuentes regresen», declaró en conferencia de prensa.
Las Críticas de Noroña: ¿Ambición o Guerra Sucia?.
Gerardo Fernández Noroña, conocido por su estilo confrontacional, no tardó en responder desde el Senado. En una intervención el 25 de noviembre, acusó a Quiroz de usar el asesinato de su esposo para fines políticos: «Fue una declaración irresponsable de la alcaldesa Quiroz en Uruapan que señala a Godoy y a Morón como posibles responsables. Puede ir a declarar a la fiscalía y dar elementos si es que los tiene». Pero el dardo más afilado fue personal: «La ambición le despertó, busca gobernar Michoacán». Noroña predijo que Quiroz será «candidata» en 2027, respaldada por la oposición –PRI, PAN y PRD–, a la que tildó de necesitar «figuras fascistas» para legitimarse.
Estas palabras no son aisladas. Desde el asesinato de Manzo, Noroña ha defendido al gobierno de Morena, recordando que bajo administraciones anteriores como las de Felipe Calderón (45 alcaldes asesinados) y Enrique Peña Nieto (85), la violencia fue peor. En una sesión previa, envió «un abrazo solidario» a Quiroz, pero criticó a la oposición por «usar carroñeramente» la muerte de Manzo. Ahora, su tono ha virado a la ofensiva, coincidiendo con encuestas que muestran a Quiroz como favorita para la gubernatura en 2027: casi la mitad de los michoacanos la apoyaría, superando ampliamente a Morena, según sondeos recientes.
Quiroz, por su parte, denunció una «guerra sucia» en su contra desde que asumió el cargo. «Los ataques iniciaron contra mí y mi familia, pero seguiré el legado de Carlos», afirmó el 24 de noviembre. En redes sociales, simpatizantes del Movimiento del Sombrero y analistas como Joaquín López-Dóriga ven en ella un liderazgo emergente: «Ante la ausencia de liderazgos, aquí está surgiendo uno», comentó el periodista. Otros, como el diputado de Movimiento Ciudadano Gibrán Ramírez, han calificado a Noroña de «gentuza» por sus ataques.
El Voto de Castigo y el Futuro de Michoacán.
La alcaldesa de Uruapan no ha ocultado sus intenciones. El 8 de noviembre, llamó explícitamente a un «voto de castigo» para Morena en 2027, tanto estatal como federal: «En 2027 les vamos a dar voto de castigo». Este mensaje retumbó en un estado donde la inseguridad sigue siendo el talón de Aquiles del partido en el poder. Líderes del Movimiento del Sombrero ya la destapan como candidata a la gubernatura, destacando su «estilo cercano y decidido».
La polarización se agudiza. Mientras Noroña y Morena defienden su gestión –recordando la reducción de homicidios bajo López Obrador y Sheinbaum–, Quiroz representa una voz independiente que cuestiona la impunidad. El asesinato de Manzo, el séptimo de un alcalde desde octubre de 2024, pone en jaque la estrategia de seguridad de la 4T. ¿Es Quiroz una ambiciosa oportunista, como dice Noroña, o una viuda valiente que honra un legado? La respuesta la dará el urnas en 2027, pero por ahora, sus palabras dividen a Michoacán entre el dolor y la esperanza.
En un estado azotado por el narco y la corrupción, esta disputa no es solo personal: es un reflejo de la batalla por el alma política de México. Grecia Quiroz, con dos hijos pequeños y un sombrero simbólico, podría ser la figura que cambie el tablero. Solo el tiempo –y la justicia– lo dirá.
