Sin Redundar.

Por Carlos Avendaño.

El campo, abandonado, pero eso sí, muy aplaudido en los discursos. El campo mexicano volvió a hacer lo que mejor sabe: resistir. Y esta vez, la protesta estalló en la caseta de Cuatro Caminos, en Guasave, donde los agricultores decidieron hacer lo que los legisladores morenistas nunca hacen: trabajar. Claro, trabajar en defender lo que les queda. Y como cualquier movimiento civilizado, adornaron la caseta con mantas. No eran paisajes rurales, ni fotos de milpas hermosas. No. Eran retratos tamaños “traidor a la patria agropecuaria” de los legisladores que, según ellos -y según la realidad- hundieron al campo mexicano. ¿Le sorprende ver quiénes salieron en la galería del deshonor? A nadie. Pero igual los mencionamos: Imelda Castro, Enrique Inzunza Cázarez, Felicita Pompa Robles y Ricardo Madrid Pérez. Todos ellos, muy sonrientes cuando piden el voto, y muy silenciosos, cuando el campo grita auxilio. Pero eso sí: luego salen a decir que “están cerca de la gente”. Sí, tan cerca que ya ni se escuchan. Los agricultores, cansados del abandono, hicieron algo que ni Hacienda, ni la SCT, ni la Guardia Nacional se atreven a hacer: dejaron pasar vehículos sin cobrar peaje. Un acto de cortesía que ya quisiéramos ver de parte del gobierno cuando exige impuestos, recargos, multas y hasta intereses por respirarle al SAT. Y mientras tanto, los legisladores responsables de la debacle siguen muy ocupados, unos tomándose fotos, otros justificándose, y otros pretendiendo que el campo no existe porque no cabe en sus discursos de “transformación”. Pero el mensaje colocado en la caseta lo resume todo en una frase que ni la 4T puede censurar: “Sin maíz, no hay país”. Aunque tal vez en Palacio Nacional están tratando de comprobar si es posible gobernar sin campesinos. Vaya experimento. Lo que sí es seguro es que, mientras los agricultores luchan por sobrevivir, los legisladores siguen luchando por ¿Qué exactamente? ¿Su curul? ¿Su futuro político? ¿Su próxima foto? Porque del campo, eso sí, no se acordaron. Suyos los comentarios estimados lectores…

La flamante senadora Imelda Castro ya le dio tantas vueltas a Sinaloa que por poco y le pone chip de rastreo a cada municipio. Eso sí, seguimos sin saber si en esas visitas trae algo en la mano para los electores o si carga pura decoración, de esas que nomás sirven para tomarse fotos y presumir cercanía con “la gente”. La oposición, pobrecita, ya encontró a su villana favorita en Imelda. Necesitaban a alguien a quién culpar de todo -menos de su propia incapacidad, claro- y pues ahí estaba ella, lista para el papel protagónico en la telenovela política del 2025. Y vaya que Imelda no le tiene miedo a la guerra política. Si hasta fue a saludar al todavía gobernador Rubén Rocha Moya, como quien va a preguntarle con una sonrisa torcida: “¿Oiga profe, y el fuego amigo de quién fue la idea? ¿Del PAN o de la casa morenista?” Porque ya sabemos: el que es mandado no es culpado. -Aplican condiciones para la denuncia albiazul-. Pero a leguas se mira: Imelda Castro quiere ser la primera mujer gobernadora de este convulsionado, impredecible y siempre entretenido Estado de Sinaloa. Quiere, puede y ya se le nota hasta en la forma de caminar. Aunque por el otro lado, en esa pista política llena de espejos, aparece la otra aspirante: la flamante diputada local María Teresa Guerra Ochoa. Sí, la misma que desde el tercer piso del palacio de gobierno le calentaron la cabeza tanto que hoy sirve desayunos, cafés, brunchs, lonches y convivencias, como si estuviera en una gira gastronómica disfrazada de responsabilidad legislativa. Y claro, hay que aclararlo: no es campaña. Es promoción personal con alto contenido vitamínico, cortesía de la temporada electoral. Lo innegable es que Sinaloa jamás ha tenido una mujer sentada en la silla del poder ejecutivo. Nunca. Pero estamos en tiempos de mujeres, al menos en el discurso oficial. ¿Será ahora el día? ¿O la equidad de género llegará a Sinaloa en burro, con GPS averiado y retraso histórico? Ya veremos. Que la política, como el clima en Culiacán, siempre cambia, pero siempre inesperadamente…

La flamante secretaria general de Gobierno, Yeraldine Bonilla Valverde, salió con la joya del día: que “desconoce” si en Sinaloa se cobra derecho de piso. Sí, leyó usted bien: desconoce. La segunda al mando en el estado, la que debería tener la información al minuto, dice que no sabe lo que todo mundo sabe. Pregunta obligada: ¿De verdad no saben? ¿O simplemente es más cómodo hacerse los que no saben? Porque vaya que corta la respiración que el gobierno “desconozca” un fenómeno que hasta los perros callejeros de Culiacán comentan en clave Morse. ¿Por qué fingir sorpresa ante algo que toda la ciudadanía conoce, padece y murmura en voz bajita, no por discreción, sino por supervivencia? Intentar negar lo evidente es como querer tapar el sol con un dedo, y todavía con un dedo chiquito. Es no sólo inútil, es insultante. Segunda pregunta obligada: Si no saben, ¿Qué demonios está pasando con la coordinación de seguridad pública? Porque todos -menos, al parecer, el gobierno- escuchan y conocen las historias: taxistas que cambian rutas, repartidores que circulan con miedo, negocios que ya tienen calculado hasta el minuto exacto para evitar encontrarse con el cobro de piso. Y ojo: el gobierno tiene información. La recibe, la analiza, la archiva. Así que, si sí lo saben, pero prefieren fingir que no, entonces estamos ante la omisión más gruesa y pesada que recubre el palacio de gobierno. En Sinaloa, el comercio ajusta horarios para sobrevivir. Mientras tanto, la autoridad ajusta discursos para evitar admitir la realidad. Ignorar puede ser un error, pero fingir ignorancia es una mentada de madre. Y el resultado es obvio: la confianza pública se desmorona. La ciudadanía paga impuestos, paga permisos, paga servicios… Lo único que no quiere seguir pagando son pretextos…

Vinculan a proceso a ocho de los detenidos en la marcha de la Generación Z: Tres por homicidio en grado de tentativa, aunque solo dos seguirán en prisión preventiva -porque en México la justicia también tiene sus caprichos y sus “matices”-. Otros cinco por resistencia de particulares, que es el delito comodín cuando el sistema necesita justificar el uso de la fuerza sin admitir que se le pasó la mano. Afuera, las familias protagonizaron la escena más mexicana posible: la mezcla exacta entre alegría y tragedia. Unos celebrando la libertad de sus hijos como si hubieran ganado la lotería, y otros llorando porque los suyos se quedaron tras las rejas, víctimas del sistema o de su propia mala decisión, usted elija según su fe en la justicia. Mientras tanto, el gobierno de la 4T insiste, estira, repite y afirma que ellos no reprimen. Que eso es cosa de los gobiernos del pasado, de los neoliberales, de los corruptos, de los conservadores o de cualquier grupo que no sea el propio morenista. Pero ahí están los jóvenes detenidos. Ahí están las acusaciones. Ahí están las familias quebradas. Y ahí está la narrativa oficial, tan tersa como siempre: “Nosotros no reprimimos.” Porque en este país, a veces la única libertad garantizada es la de mantenerse callado. Suyos los comentarios, estimado lector…

La mexicana Fátima Bosh es coronada “Miss Universo 2025”. La tabasqueña Fátima Bosh obtuvo la corona de “Miss Universo 2025”, una noticia que cayó como un respiro necesario para millones de mexicanos deseosos de algo bueno en medio del clima adverso que vive el país. Su triunfo no fue sencillo. Recordemos que Fátima enfrentó un tenso momento con el organizador principal del certamen, quien intentó minimizar durante la competencia. Ipso facto, la mexicana respondió con elegancia, inteligencia y una firmeza profundamente femenina, dejando claro que nadie podría opacar su talento ni su dignidad. Ese gesto la catapultó. Sus seguidores -y hasta quienes no suelen interesarse en este tipo de concursos- se rindieron ante ella, convirtiéndola en tendencia viral en redes sociales. La corona no es cosa menor: solo cuatro mexicanas en la historia han logrado esta hazaña, y hoy Fátima se suma a ese grupo selecto que ha puesto el nombre de México en lo más alto. Los mexicanos tenemos motivos de sobra para sentirnos orgullosos del desempeño de nuestra compatriota a nivel internacional. Su triunfo es una bocanada de aire fresco, una noticia luminosa en tiempos en los que tanto necesitamos buenas historias que nos unan y que nos levanten el ánimo…

Sin Redundar y diciendo las cosas tal y como son. Suyos los comentarios estimados lectores…

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