Washington (RRC): En un contexto de crecientes tensiones en el Estrecho de Taiwán, Estados Unidos ha dado pasos significativos para fortalecer las capacidades defensivas de la isla con la venta de avanzados sistemas de misiles antiaéreos.
Aunque la aprobación inicial del paquete se remonta a octubre de 2024, recientes desarrollos en 2025 han concretado acuerdos por valores que rondan los 700-760 millones de dólares, enfocados en el sistema National Advanced Surface-to-Air Missile System (NASAMS), probado en combate en Ucrania.

Detalles de la venta
El Departamento de Estado de EE.UU. aprobó en octubre de 2024 un paquete de ventas militares extranjeras (FMS, por sus siglas en inglés) por un total de hasta 2.000 millones de dólares, que incluía:
- Tres baterías del sistema NASAMS de alcance medio, junto con misiles AMRAAM Extended Range (ER) y equipo relacionado, valorados en hasta 1.160 millones de dólares.
- Sistemas de radar avanzados por unos 828 millones de dólares.
Sin embargo, el contrato específico para los NASAMS se firmó en febrero de 2025 entre Taiwán y el Instituto Americano en Taiwán (AIT, la entidad que gestiona las relaciones no oficiales con la isla). Este acuerdo asciende a aproximadamente 24.980 millones de dólares taiwaneses, equivalentes a unos 761 millones de dólares estadounidenses (cifra cercana a los «casi 700 millones» mencionados en reportes iniciales, considerando fluctuaciones cambiarias y estimaciones).
El NASAMS es un sistema de defensa aérea desarrollado por Noruega y EE.UU. (con Raytheon como contratista principal), capaz de interceptar aviones, drones, misiles de crucero y amenazas balísticas a distancias de hasta 50 km y altitudes medias. Utiliza misiles AIM-120 AMRAAM (los mismos que equipan cazas como el F-16) en versión tierra-aire, lo que facilita su integración y reduce costos logísticos. Su efectividad quedó demostrada en Ucrania, donde ha derribado numerosos misiles y drones rusos.
Taiwán planea desplegar estos sistemas principalmente en el norte de la isla, protegiendo Taipéi y áreas clave como el distrito de Songshan y Tamsui en Nueva Taipéi. La entrega completa se espera para 2030, aunque podría haber avances parciales antes.
Reacciones internacionales
- Taiwán: El Ministerio de Defensa Nacional taiwanés celebró el acuerdo como un refuerzo crucial para su defensa aérea multicapa, complementando sistemas como los Patriot PAC-3 y los locales Sky Bow. El presidente Lai Ching-te ha enfatizado que estas adquisiciones fortalecen la «disuasión asimétrica» frente a la superioridad numérica china.
- China: Pekín condenó vehementemente la venta, calificándola de «interferencia en asuntos internos» y amenaza a la soberanía china. El Ministerio de Exteriores chino advirtió que «dañará las relaciones sino-estadounidenses» y podría llevar a contramedidas, como sanciones a empresas involucradas o ejercicios militares adicionales. China considera a Taiwán una provincia rebelde y ha incrementado sus incursiones aéreas y navales en los últimos años.
- Estados Unidos: La Administración Trump (en su segundo mandato) ha mantenido la política de apoyo defensivo a Taiwán bajo la Ley de Relaciones con Taiwán de 1979, que obliga a Washington a proporcionar armas defensivas. Esta venta es vista como parte de una estrategia para mantener el equilibrio en el Indo-Pacífico, especialmente tras las lecciones de Ucrania sobre la importancia de defensas aéreas robustas.

Contexto geopolítico
Esta transacción ocurre en un momento de alta tensión: China ha realizado múltiples ejercicios militares simulando bloqueos a Taiwán, mientras que EE.UU. ha aumentado su presencia naval en la región. Otras ventas recientes incluyen partes para aviones de combate por 330 millones de dólares (aprobadas en noviembre de 2025), lo que marca la continuidad en el apoyo armamentístico pese al cambio de administración en Washington.
Expertos destacan que el NASAMS no altera drásticamente el equilibrio de fuerzas —China posee miles de misiles balísticos y de crucero—, pero sí mejora la resiliencia taiwanesa ante ataques aéreos iniciales, comprando tiempo para una respuesta internacional.
En resumen, esta venta de casi 700-760 millones de dólares en sistemas NASAMS representa un paso concreto en la estrategia estadounidense de «armar a Taiwán sin provocación directa», en un tablero geopolítico donde cada misil cuenta para disuadir una posible escalada. El Estrecho de Taiwán sigue siendo uno de los puntos más calientes del mundo.