Sin Redundar.

Por Carlos Avendaño.

Seguridad presidencial vulnerada. La seguridad presidencial fue puesta en entredicho. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo fue víctima de acoso físico por parte de un hombre que se le acercó por la espalda este pasado martes 4 de noviembre. Durante un recorrido a pie desde Palacio Nacional hacia la Secretaría de Educación Pública (SEP), el sujeto se aproximó de manera inapropiada, intentando besarla y tocándola en el pecho sin su consentimiento, mientras ella saludaba a los ciudadanos. Sheinbaum Pardo mantuvo la compostura y se alejó del agresor. Sin embargo, el incidente encendió las alarmas sobre la fragilidad de los protocolos de seguridad presidencial. Desde la desaparición del Estado Mayor Presidencial -una de las banderas de la austeridad republicana y dizque “cercanía con el pueblo” del sexenio anterior- la seguridad de la jefatura del Estado recae en un equipo civil de ayudantía, “sin armamento ni formación militar”. Un modelo que hoy vuelve a ponerse bajo severo cuestionamiento. La ausencia de un cerco visible de protección durante el recorrido, fue duramente criticado en las redes sociales, en donde miles de usuarios advirtieron que el incidente pudo haber tenido consecuencias graves. Y es inevitable hacerse la pregunta: Si esto le sucede a la presidenta de México, ¿Qué puede esperar la ciudadanía común y corriente? En un país donde la violencia política se ha cobrado la vida de decenas de funcionarios -como el reciente asesinato de Carlos Alberto Manzo Rodríguez, alcalde de Uruapan, Michoacán-, este episodio adquiere una dimensión profundamente preocupante. No se trata de un incidente menor: se trata de una falla estructural en la protección del Estado. Porque la seguridad presidencial no es un lujo, es un asunto de estabilidad nacional. El caso reabre un debate urgente: ¿Es viable mantener una política de cercanía sin blindaje? ¿Debe replantearse el modelo de seguridad presidencial ante un país en riesgo? En tiempos de violencia e incertidumbre, el romanticismo político puede costar caro. Y lo que hoy fue un susto, mañana podría ser una tragedia. Usted, estimado lector, ¿Qué opina?…

La caja china vuelve a girar. La afamada caja china vuelve a girar, y esta vez el escenario es Palacio Nacional. Lo sucedido a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien fue víctima de acoso físico durante un recorrido, ha levantado más sospechas que solidaridad. En plataformas como Facebook y WhatsApp abundan versiones que apuntan a un posible distractor mediático, justo cuando la violencia en Michoacán vuelve a desbordarse. No hay pruebas que lo confirmen, pero el simple hecho de que la ciudadanía lo considere posible, ya dice mucho del nivel de desconfianza hacia la narrativa oficial. La credibilidad de la mañanera -esa vitrina diaria del poder- lleva tiempo en picada. Y la falta de un pronunciamiento claro sobre la identidad del agresor, o de las acciones legales a seguir, solo alimenta la duda. Porque, dígame usted, estimado lector: ¿De verdad es creíble que alguien pueda acercarse así a la presidenta de México, con tanto resguardo y protocolo? ¿Y que nadie -absolutamente nadie- lo haya visto venir? Demasiadas casualidades para un país acostumbrado al pan y circo político. Casualidad que justo ese día la presidenta decidiera caminar. Casualidad que no haya reacción visible de su cuerpo de seguridad. Casualidad que todo ocurriera en un momento políticamente incómodo. No tengo las pruebas fehacientes, pero sí muchísimas razones para sospechar. Porque en la política mexicana, cuando algo parece un montaje, casi siempre lo es. Quizá intentaron generar simpatías, limpiar la imagen presidencial tras la ola de críticas por el asesinato del alcalde Carlos Manzo en Michoacán. Pero si ese era el plan, les salió el tiro por la culata: la indignación nacional fue mayor, y el episodio terminó exhibiendo la fragilidad de la seguridad y la narrativa del gobierno. Vivimos en un país donde los montajes parecen estrategia de Estado y la realidad un guión mal ensayado. México sufre, y lo que menos necesita son distractores. Porque mientras el gobierno mueve la caja china, la inseguridad sigue matando la esperanza…

El PRIANRD ya no son partidos, son cascarones políticos igual que MORENA. Estamos hablando de reliquias políticas que todavía caminan, pero sin rumbo, sin discurso y sin alma. Gritan que quieren “Salvar a México”, pero no pueden ni salvarse a sí mismos. Su única alternativa es refundarse, renovarse o de plano desaparecer. Porque hoy no representan a la gente; representan nostalgia del poder que ya no tienen y que la sociedad les arrebató por corruptos, soberbios e inútiles. Enfrente está MORENA, que dice estar construyendo un “nuevo régimen político”. Y sí, va ganando elecciones como si fueran piñatas, pero ojo: la historia no perdona. Si el Obradorato y MORENA caen en los mismos vicios -como lo están haciendo hasta ahora- con la impunidad, con el amiguismo, con el compadrazgo y con la soberbia que lo hicieran los del PRIANRD, el futuro será igual de corto y terminarán convertidos en lo que juraron que destruirían. MORENA pasaría a ser otro partido podrido que se ahoga en sus propias contradicciones. Hoy el choque es por demás que evidente: un PRIANRD moribundo y un MORENA triunfante, pero sin oposición real y sin un proyecto alternativo que le dé oxígeno a la democracia. Porque una cosa es ganar elecciones y otra muy distinta es saber gobernar. La pregunta es sencilla y brutal: ¿Será MORENA la esperanza que prometió para México, o, será otro cadáver político en el panteón junto al PRIANRD?…

MORENA y compañía, se encuentran muy desesperados y buscan desviar la atención nacional sobre el caso Manzo y la marcha convocada para este 15 de noviembre. #SePresumeQué existen indicios de que este mismo actor que dizque se abalanzó sobre la presidenta, también estuvo en la escena con AMLO cuando el Covid-19 y hasta se entrometió en una entrevista mañanera. Las benditas redes sociales confirman los hechos antes descritos. Vaya manera de querer manipular a la gente con estas historias montadas por Epigmenio Ibarra. Serenos morenos porque la gente ya no les cree sus montajes…

Sin Redundar y diciendo las cosas tal y como son. Suyos los comentarios estimados lectores…

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