Buenos Aires (RRC): El presidente Javier Milei reveló este jueves en una entrevista con el medio francés Le Figaro que Argentina está avanzando en negociaciones para adquirir submarinos de la clase Scorpène de Francia, junto con buques patrulleros OPV-87, en un esfuerzo por modernizar y recuperar la capacidad submarina de la Armada nacional.

La declaración, que marca un hito en la relación bilateral con París, surge en un contexto de estrecha colaboración entre ambos gobiernos y responde a la obsolescencia de la flota argentina tras décadas de desinversión.
«Terminamos de tener una excelente relación con Francia. Estamos comprando submarinos y le estamos comprando, además, unos buques para patrullar las costas», afirmó Milei durante el reportaje, destacando el vínculo personal con su par Emmanuel Macron.
El mandatario argentino enfatizó que esta adquisición no solo reforzará la defensa marítima del país, sino que también impulsará la industria local mediante transferencias tecnológicas y posibles componentes fabricados en astilleros nacionales.
Los submarinos Scorpène, fabricados por Naval Group (el principal constructor naval francés), son unidades convencionales de propulsión diésel-eléctrica, conocidas por su sigilo y versatilidad en misiones de patrulla y disuasión. Cada uno mide alrededor de 66 metros de eslora y puede transportar hasta 18 tripulantes, con un desplazamiento de 1.700 toneladas.
El paquete negociado incluiría al menos dos unidades, valoradas en cientos de millones de dólares, aunque fuentes oficiales no han precisado el monto total ni el cronograma de entrega. Paralelamente, los OPV-87 son buques multipropósito diseñados para vigilancia costera, con capacidades antisubmarinas y de apoyo logístico.
Esta iniciativa responde a la crítica situación de la Armada Argentina, que ha operado sin submarinos operativos desde el hundimiento del ARA San Juan en 2017, un trágico incidente que expuso las vulnerabilidades de la flota.
Expertos en defensa coinciden en que la adquisición no solo elevaría la proyección de poder en el Atlántico Sur –una zona estratégica por las Malvinas y las rutas comerciales–, sino que también alinearía a Buenos Aires con aliados occidentales en un momento de tensiones geopolíticas globales.
«Es un paso clave para recuperar soberanía marítima sin depender de proveedores controvertidos», comentó un analista de Pucará Defensa.
El anuncio ha generado reacciones mixtas en el ámbito doméstico. Mientras el oficialismo celebra el giro hacia una defensa «moderna y aliada», sectores opositores cuestionan el timing y el financiamiento en medio de la ajuste económico impulsado por Milei.
«Armamentismo sin plata: ¿prioridad o derroche?», se lee en portales chilenos que siguen de cerca la región. Por su parte, el Ministerio de Defensa argentino confirmó que las tratativas están en fase avanzada, con visitas técnicas programadas para finales de 2025.
La confirmación de Milei llega en un año de consolidación de lazos con Europa, tras reuniones bilaterales en el G20 y acuerdos comerciales previos. Fuentes diplomáticas indican que Francia, interesada en expandir su presencia en América Latina, ve en Argentina un socio estratégico para contrarrestar influencias de potencias como China y Rusia en el Cono Sur.
Con esta movida, el gobierno de La Libertad Avanza reafirma su doctrina de «paz a través de la fuerza», priorizando inversiones en seguridad exterior mientras navega desafíos internos.
El Congreso deberá ratificar el acuerdo, pero el entusiasmo en el Ejecutivo sugiere que los Scorpène pronto surcarán las aguas argentinas.

Im no longer sure the place you’re getting your info, however great topic. I must spend some time studying much more or figuring out more. Thanks for wonderful info I was on the lookout for this information for my mission.