Por Valentin Perez.
Vivimos en el imperio del terror y no habrá alguien que lo ponga en tela de juicio. Recientemente asesinaron en Michoacan al líder limonero Bernardo Bravo joven valiente que se atrevió a denunciar las extorsiones que viven los productores por parte del crimen organizado en contubernio con autoridades.
Su padre corrió la misma suerte al pedir protección para las personas de bien que trabajan y producen para bien del país.
A Hipolito Mora, líder de productores en La Ruana en tierra caliente lo asesinaron en un ataque con todo tipo de armas, incluido un lanza granadas y todavía se dieron el tiempo para terminar de rafaguearlo convertido en una tea humana fuera de su camioneta. Había personal de fuerzas de seguridad muy cerca y no intervinieron.
Acaban de asesinar también a su sobrino Alejandro Torres Mora en la localidad de Buenavista en La Ruana sin que se sepa más del brutal ataque ocurrido contra el y su esposa en su hogar hasta donde llegaron sicarios que tiraron la puerta a punta de balazos de diverso calibre sin que interviniera autoridad alguna.
El sábado luego del asesinato del alcalde Carlos Manzo en pleno centro de Uruapan, el ex alcalde de Zinapecuaro, Alejandro Correa Gomez emitió un duro video en contra de las autoridades estatales y federales a quienes culpó de lo ocurrido.
Luego de esto, ya no se supo de el hasta este martes en que autoridades estatales informaron haber encontrado abandonada su camioneta en Tierra Colorada sin que se sepa de su paradero aunque se teme lo peor por las condiciones de violencia en el estado.
Mientras tanto en Morelia y Uruapan continúan las protestas en contra del gobernador Eduardo Ramirez Bedolla para exigir su renuncia.
