Por Ricardo Reyes.
En México, los desastres naturales no solo dejan un rastro de destrucción material y humana, sino que también se convierten en un tablero político donde los partidos buscan posicionarse.

Bajo el gobierno de Morena, que ha dominado el panorama nacional con Andrés Manuel López Obrador y ahora con Claudia Sheinbaum, las respuestas a huracanes, inundaciones y sismos han generado un debate acalorado: ¿se trata de una gestión eficiente y solidaria, o de una estrategia para consolidar el poder mediante el clientelismo y la imagen pública?

Desde 2018, Morena ha enfrentado huracanes, sismos e inundaciones en México, pero su gestión genera polémica: ¿respuesta humanista o estrategia política?
Cambio de modelo
- FONDEN eliminado (2021) por corrupción; sustituido por censos del Bienestar y Servidores de la Nación.
- Crítica opositora: lentitud y vacío institucional.
- Defensa morenista: eficiencia y austeridad.
Los casos clave.
- Huracán Otis (2023, Acapulco): 15 mil mdp de fideicomisos judiciales; visitas presidenciales y despensas con logos guinda. Alcaldesa morenista reelecta pese a críticas por negligencia.
- Inundaciones 2025 (Veracruz, Hidalgo, Puebla): 47 muertos, 19 mil mdp anunciados. Sheinbaum en 4 visitas; diputado entrega despensas con su foto, violando instrucciones.
Las acusaciones.
- Clientelismo: censos mapean votantes; ayudas condicionadas.
- Oportunismo: omiten alertas para maximizar dependencia (redes: #MorenaOportunismo).
- Hipocresía: reclutan exfuncionarios del FONDEN.
En su defensa.
- Coordinación federal-estatal; avances rápidos en caminos y apoyos.
- Sheinbaum: “escucha a pie de calle” vs. “simulación prianista”.
En conclusión, Morena gana en cercanía, pero pierde credibilidad por branding partidista. México necesita un fondo independiente y neutral para que los desastres unan, no polaricen. El próximo huracán será la prueba.
