Mazatlán (RRC ):– El mundo del boxeo profesional en México se vio sacudido este fin de semana por un escándalo que pone en entredicho la integridad de las decisiones arbitrales.
En una velada organizada en la Arena Mazatlán, el anunciador declaró como vencedor al bajacaliforniano Irian Guerrero en su duelo contra el sonorense Julio Herrera, pero un ojo atento reveló la verdad: las tarjetas de los jueces apuntaban a una victoria clara para Herrera.
La pelea, parte de la cartelera «Guerra en el Ring», enfrentaba a dos púgiles en la división de peso paja (115 libras), donde la técnica y la resistencia fueron puestas a prueba durante varios rounds intensos. Guerrero, conocido por su agresividad en el ataque, parecía llevar la iniciativa en algunos momentos, pero Herrera, con su defensa sólida y contragolpes precisos, dominó en el conteo final.
Sin embargo, el momento de la verdad llegó con el veredicto: sin mostrar las puntuaciones, el locutor proclamó a Guerrero como el triunfador por decisión, dejando atónitos a los presentes en la arena y a los espectadores que seguían el evento en vivo.
Fue entonces cuando intervino Jay «Panda» Najar, el experimentado entrenador de Herrera, un veterano del ring con décadas de trayectoria en el boxeo sinaloense.
Mientras el equipo de Guerrero celebraba, Najar se acercó a la mesa de los jueces y, con la astucia de quien conoce los entresijos del deporte, notó las tarjetas visibles sobre la superficie.
«Dos tarjetas a favor de nosotros. ¿Qué tanto hay qué buscar, es muy complicado encontrar las tarjetas?», exclamó Najar, según se escucha en un video que rápidamente se viralizó en redes sociales.
El reclamo no se hizo esperar: Herrera había ganado por decisión dividida, con dos jueces favoreciéndolo y solo uno inclinándose por Guerrero. La discrepancia era evidente, y el aire se cargó de tensión en el cuadrilátero.
El video, grabado por el periodista deportivo Salvador Rodríguez y difundido ampliamente, capturó el momento exacto del escándalo. En las imágenes, se ve a Najar y su equipo confrontando a los oficiales, exigiendo explicaciones.
Uno de los miembros del staff de Herrera insta: «Súbelo a las redes», mientras que el juez Antonio Acuña, al ser interrogado sobre su identidad, responde con aparente resignación: «Antonio Acuña, súbelo a las redes».
Esta respuesta, lejos de calmar los ánimos, avivó las sospechas de irregularidades en la Comisión de Boxeo de Mazatlán, acusada ahora de posible manipulación o negligencia grave.
Las reacciones no se hicieron esperar. En el ambiente post-pelea, Najar denunció abiertamente lo ocurrido como un «fraude exhibido», señalando que este tipo de errores –o intencionalidades– erosionan la confianza en un deporte que ha sido pilar de la identidad mexicana.
«El boxeo es sagrado para nosotros, y esto no puede quedar impune», habría comentado el entrenador en declaraciones preliminares recogidas por medios locales. Por su parte, el equipo de Guerrero ha guardado silencio hasta el momento, mientras que la comisión local prometió una investigación interna, aunque sin detalles concretos sobre plazos o sanciones.
Este incidente no es aislado en el boxeo azteca, un deporte marcado por glorias como las de Julio César Chávez o Canelo Álvarez, pero también por sombras de corrupción. Recientemente, debates sobre amaños arbitrales y malas gestiones han resurgido, recordando casos pasados donde decisiones polémicas han alterado carreras enteras.
La pregunta ahora es: ¿se corregirá el resultado oficial para reconocer la victoria de Herrera, o este escándalo se sumará a la lista de injusticias que manchan el legado del «noble arte»?
Mientras tanto, Julio Herrera, el héroe inadvertido de esta controversia, entrena con la frente en alto. Su entrenador, el «Panda» Najar, ya planea los próximos pasos legales y mediáticos para buscar justicia.
El boxeo mexicano, una vez más, exige transparencia para no perder su esencia. ¿Escucharán los responsables el clamor del ring? Solo el tiempo –y quizás un nuevo veredicto– lo dirá.
