Tulum: ¿Campaña de Desprestigio o Realidad de Delincuencia y Abusos?.

Por Ricardo Reyes.

Tulum, uno de los destinos más icónicos del Caribe mexicano, está enfrentando una caída drástica en el turismo en 2025. Según datos de la Secretaría de Turismo de Quintana Roo (Sedetur), la ocupación hotelera en septiembre de 2025 fue del 49.2%, una baja del 17.5% respecto al mismo mes de 2024 (66.7%).

En la primera semana de octubre, la cifra se hundió aún más, con hoteles en el centro reportando solo un 15% de ocupación en algunos casos. Esto representa una pérdida de casi 25,000 visitantes en los primeros 10 meses del año comparado con 2024, dejando calles vacías, restaurantes sin clientes y playas desoladas.

La pregunta central —si esto se debe a una «campaña de desprestigio» orquestada o a problemas reales de delincuencia y abusos— tiene respuestas en ambos bandos, pero los hechos apuntan a una combinación donde los problemas estructurales son el detonante principal, amplificados por la viralidad en redes.

El alcalde de Tulum, Diego Castañón Trejo, y sectores como hoteleros y restauranteros insisten en que se trata de una «campaña negra» impulsada por influencers y opositores políticos. Argumentan que videos virales de playas vacías y restaurantes cerrados exageran una «temporada baja normal», distorsionando la realidad para fines electorales o de competencia con otros destinos.

El obispo de Cancún-Chetumal, Pedro Pablo Elizondo, culpó al gobierno federal por restricciones en el Parque del Jaguar (administrado por la Sedena), como cobros de acceso (de 61 a 122 pesos en 2025) y cierres parciales de playas, que habrían generado percepciones erróneas de inseguridad.

Empresarios turísticos se unieron para lanzar campañas de promoción conjunta, enfatizando que Tulum sigue siendo «seguro y hospitalario», y culpan a «pseudo-influencers» por viralizar «versiones falsas» sobre seguridad y sostenibilidad.

El regidor Jorge Portilla Mánica reconoció «errores» en el manejo del destino, pero llamó a la unidad para «rescatar Tulum» como en desastres pasados, atribuyendo parte del daño a una «campaña mediática de desprestigio».

La gobernadora Mara Lezama se reunió con la secretaria de Turismo federal, Josefina Rodríguez Zamora, el 15 de octubre para «enterrar la crisis», enfocándose en infraestructura, promoción y acceso libre a playas.  Castañón también mencionó el sargazo como factor estacional, que en 2025 llegó con mayor intensidad, afectando visualmente las costas.

Sin embargo, las quejas de turistas y residentes pintan un panorama más crudo, donde la delincuencia y los abusos son problemas endémicos, no solo «chismes». En marzo de 2025, el titular de Seguridad Pública de Tulum, José Roberto Rodríguez Bautista, fue asesinado, un evento que escaló la percepción de control por parte de grupos criminales vinculados al narcotráfico.

Turistas reportan extorsiones por policías (como en retenes donde exigen pagos por licencias no físicas), mafias de taxistas que cobran hasta 3,000 pesos por trayectos cortos o agreden a conductores de Uber, y venta abierta de drogas.  En X, videos virales muestran taxis acosando a pasajeros y comerciantes admitiendo abusos.

Los precios son otro repelente: refrescos a 100 pesos, cervezas a 300, y cobros por «acceso a playas» en hoteles que privatizan costas públicas, disfrazado de «exclusividad».

Hay discriminación contra turistas nacionales: negación de servicios por no tener pasaporte o trato preferencial a extranjeros, lo que ha generado boicots en redes como #BoicotATulum. Usuarios en X como @hectorvelazhv y @GlodeJo07 destacan cómo la «avaricia» y la «grosería» hacia mexicanos explotaron en 2025, con hoteles vacíos y cierres de negocios.

El deterioro ambiental agrava todo: sargazo masivo, privatización de playas vía el Parque del Jaguar y desarrollo descontrolado que ahuyenta inversores.

Reportes independientes como el de Tourism & More Inc. califican a Tulum como el peor destino por costos altos, inseguridad percibida y falta de acceso público. 

No es solo una campaña: los datos y testimonios muestran que la delincuencia (asesinatos, extorsiones) y abusos (precios, discriminación) han erosionado la confianza, con la viralidad en X amplificando el daño.

Mientras autoridades prometen «rescate» con promoción y ajustes (como exenciones en el Parque del Jaguar para locales y menores), el turismo nacional ya migra a alternativas más accesibles como Bacalar o Isla Mujeres.

Comerciantes han empezado a pedir «perdón» en redes por malos tratos, pero sin cambios reales —regulación de taxis, precios justos y combate al crimen—, Tulum arriesga una «acapulquización» irreversible.

En resumen, la «campaña» existe, pero es el síntoma de problemas profundos. Tulum necesita acción concreta, no solo discursos, para recuperar su magia.

Si planean visitar, verifiquen accesos y usa apps de ridesharing seguras —o considera que el paraíso podría estar en otro rincón de México.

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