Lima(RRC): El Congreso de la República del Perú aprobó la vacancia presidencial de Dina Boluarte por «incapacidad moral permanente», con 122 votos a favor, sin votos en contra ni abstenciones.
Este proceso se inició con la presentación de cuatro mociones impulsadas por bancadas como Renovación Popular, Podemos Perú, Bancada Socialista y otras, motivadas principalmente por la ola de criminalidad en el país, incluyendo el reciente atentado contra la orquesta de cumbia Armonía 10, y la percepción de falta de liderazgo por parte de Boluarte.
Boluarte, quien asumió la presidencia en diciembre de 2022 tras la destitución de Pedro Castillo, rechazó presentarse a defenderse ante el Pleno, argumentando que el procedimiento era «inconstitucional». La votación se realizó en una sesión exprés durante la madrugada del 10 de octubre, tras admitir a debate las mociones el día anterior.
La aprobación requería al menos 87 votos (dos tercios del Congreso), umbral que se superó ampliamente gracias al respaldo de partidos de derecha, fujimorismo y otras fuerzas que previamente la apoyaban.
De acuerdo con el artículo 115 de la Constitución Política del Perú, ante la vacancia de la presidenta y la ausencia de vicepresidentes (el primer cargo está vacante desde 2022 y el segundo desde 2020), el poder ejecutivo recae en el presidente del Congreso.
Por ello, José Jerí Oré, de la bancada Somos Perú y actual titular de la Mesa Directiva del Congreso (electo para el período 2025-2026), asumió de inmediato como presidente interino de la República.
Jerí completará el período constitucional de Boluarte, hasta julio de 2026. Se convocarán elecciones generales en abril de 2026 para elegir un nuevo presidente que asuma en julio de ese año.
Expertos constitucionalistas como Alejandro Rospigliosi han advertido que la sucesión no es estrictamente automática; el Congreso podría optar por designar a otro parlamentario con mayor consenso si considera que Jerí no genera estabilidad. Sin embargo, hasta el momento, no se ha reportado tal decisión, y Jerí ha asumido formalmente ambos cargos (presidencia de la República y del Congreso).
La vacancia agrava la inestabilidad crónica en Perú, con bajo apoyo ciudadano al Congreso (alrededor del 10% de aprobación histórica). Bancadas opositoras celebran el cambio, pero advierten de riesgos de más protestas si no se aborda la inseguridad.
Este evento marca la primera destitución exitosa de Boluarte en casi tres años de mandato, en un contexto de múltiples intentos fallidos previos. El gobierno interino de Jerí enfrentará desafíos inmediatos como la crisis de violencia y la preparación de elecciones.
