Por Carlos Avendaño.
El Instituto Electoral del Estado de Sinaloa aprobó para el 2026 un presupuesto de aproximadamente 16.3 millones de pesos al Partido Sinaloense (PAS). Más allá de la cifra antes mencionada, aquí lo importante es lo que este recurso representa: la posibilidad de seguir construyendo un proyecto político que ha puesto en el centro a la ciudadanía. El PAS, bajo la dirección del Doctor Robespierre Lizárraga Otero, y acompañado por la diputada Angélica Díaz Quiñónez y el diputado Víctor Antonio Corrales Burgueño, han demostrado que puede hacerse una política cercana, muy sensible y muy comprometida con las y los sinaloenses. Cada peso destinado no es un gasto, sino una inversión en apoyos, en gestiones y en acciones que llegan a quienes más lo necesitan. Para pequeños botones de muestra, ahí están todos los programas sociales del PAS. La labor del PAS se sostiene en una estructura de mujeres y de hombres que trabajan incansablemente en los 20 municipios del estado las 24 horas del día los 365 días del año. Son ellos quienes, con entrega y con voluntad, hacen que el activismo político se convierta en acompañamiento social, en respaldo a las familias de bajos ingresos y en un puente entre la ciudadanía y las soluciones. Porque, aunque nunca hay dinero que alcance, lo que sobra en el PAS es convicción. Es cierto que el escenario político ha cambiado y que MORENA se ha colocado como la principal fuerza política en Sinaloa, desplazando al resto de los partidos. Pero también es cierto que la política no se define solo por los números, sino por la capacidad de tejer alianzas, de sumar voluntades y de mantener viva la esperanza. El reto del 2027 está claro: refrendar la confianza de la militancia, fortalecer el trabajo territorial y abrir las puertas a quienes, desde otras trincheras, buscan un proyecto serio, incluyente y con visión de futuro. Por ello, no puede perderse de vista la dirigencia del PAS. Su capacidad de diálogo y de alianza puede convertirse en el punto de equilibrio en la próxima contienda electoral. Ciertamente el tiempo vuela, pero también juega a favor de quienes saben organizarse. El PAS tiene lo que resta del 2025 y todo el año 2026 para seguir caminando al lado de la gente, para consolidar su base y para proyectarse con gran fuerza. Porque si algo ha demostrado el PAS, es que en Sinaloa es el único partido sinaloense, que no se detiene, que no se rinde, y que siempre viene puro PASdelante…
Rocha Moya, entre animales. El todavía gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, parece más un domador de circo barato que un jefe de Estado. Sus últimos “movimientos estratégicos” en el gabinete no fueron más que un cambio de fauna política: sacó al “Chango Cero-T” del ISDE para meter al “al Iguano”. Sí, así como se escucha: del chango al iguano, y que viva la zoología de la 4T. ¿Resultado? Nada cambia, solo se mueven las jaulas. Cascajares, con la cola todavía colgando del deporte, brinca a dirigir Radio Sinaloa, y Camacho Aguilar se arrastra desde el ICATSIN hasta el ISDE. Todo en nombre de la “lealtad”. Porque no se equivoque nadie: en este gobierno los puestos se dan por compadrazgo y por obediencia ciega, no por capacidad. Lo dijo el propio presidente AMLO: 90% lealtad, 10% experiencia. Rocha Moya lo aplica al pie de la letra, aunque más bien parece 100% cuatismo, 0% talento. En vez de un gabinete, Rocha Moya tiene un zoológico: animales domesticados que obedecen al amo, pero que no aportan nada a Sinaloa. Mientras tanto, el estado sigue hundido en la violencia, la crisis económica y la falta de liderazgo. Y lo peor: Rocha Moya parece convencido de que cambiar apodos es cambiar destinos. No, gobernador, Sinaloa no necesita Changos ni Iguanos en el poder, necesita líderes de verdad. Pero claro, eso sería pedirle peras al olmo… o en su caso, pedirle dignidad al zoológico. Sin lugar a dudas que: “Sinaloa no requiere zoológicos políticos, requiere gobiernos; pero Rocha Moya solo sabe de jaulas y de obediencia”…
La agresión contra periodistas en Angostura no es un “hecho menor”, es un síntoma podrido de lo que está pasando en Sinaloa: quienes deberían cuidarnos, se convierten en verdugos. Policías y ex policías golpeando a los reporteros, la escena es grotesca y reveladora. Porque si los guardianes del orden se dedican a sembrar terror, ¿Qué queda para los ciudadanos comunes? Y peor aún: que la agresión venga contra periodistas, contra quienes solo cumplen con informar. Esto no solo es violencia física: es un ataque directo contra la libertad de expresión. Aquí no debe de haber medias tintas: la FGJ, la FEADLE y la FGR, están obligadas a actuar, no a mirar al techo esperando que el escándalo se olvide. El silencio oficial sería una segunda agresión, tan cobarde como la primera. No estamos pidiendo favores, estamos exigiendo justicia. Los agresores tienen nombre, apellido y uniforme. No hay pretextos para la impunidad. Y que no salgan con el cuento de que “fue un exceso” o “un malentendido”, porque lo que vimos fue brutalidad con toda la intención. Ser periodista en México ya es caminar con la lápida a cuestas. Pero lo que sucedió en Angostura es un precedente que debe sacudir a todo el gremio: si se permite que esto quede impune, mañana cualquiera con una libreta y una cámara será el blanco perfecto. Que quede claro: cada golpe a un periodista es un golpe al derecho de la sociedad a estar informada. Si la autoridad se lava las manos, quedará demostrado que en México no solo se agrede al mensajero, sino que también se asesina a la verdad. “Porque si callan a uno, nos callan a todos”. “En este país parece que la verdad estorba más que la corrupción”…
“El diputado fantasma” le dicen en toda la región del Évora a Ambrocio Chávez Chávez, diputado local de MORENA. El nuevo rico de Guamúchil, que se esconde de sus electores como todo un Houdini -escapista- de la política. Y sí, mi estimado lector: hablamos del mismo diputado local que, apenas llegó a calentar la curul en el Congreso del Estado, mandó pavimentar su propia calle. Prioridades, pues claro. ¿Y el pueblo? Bien, gracias. Con las calles llenas de baches, esperando al diputado que ya ni se aparece ni por arte de magia. Aunque en Sinaloa ya nada nos sorprende: los fantasmas terminan teniendo más presencia que quienes deberían de representarnos, como es el caso del profe: Bocho. Habíase visto semejante desfachatez…
Sin Redundar y diciendo las cosas tal y como son. Suyos los comentarios estimados lectores…
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