Líder de Hezbolá advierte que el grupo no dejará las armas.

Libano (RRC): El actual secretario general del grupo, Naim Qassem, reiteró que Hezbolá no abandonará sus armas ni el frente de batalla. Qassem, quien asumió el liderazgo tras la guerra de 2024 entre Hezbolá e Israel, declaró ante miles de simpatizantes reunidos en las afueras de Beirut: «He estado siguiendo tu camino desde tu ausencia. Seremos los portadores de la verdad… No dejaremos el frente de guerra y no abandonaremos las armas». Enfatizó que el grupo está «listo para el martirio» y rechazó cualquier intento de desarme, argumentando que equivaldría a «desarmar a Líbano» y serviría a los intereses de Israel.


Este pronunciamiento se produce en un contexto de crecientes presiones internacionales y domésticas para que Hezbolá entregue sus armas al Estado libanés. El gobierno de Líbano, bajo el presidente Joseph Aoun, ha impulsado un plan para que las Fuerzas Armadas Libanesas (LAF) sean la única entidad armada del país, como parte de los esfuerzos por implementar la Resolución 1701 de la ONU (de 2006), que exige el desarme de grupos no estatales y la soberanía exclusiva del Estado. Estados Unidos ha condicionado el apoyo económico a Líbano —crucial para su recuperación tras la guerra— a este desarme, con visitas de enviados como Tom Barrack para negociar un retiro israelí a cambio de la entrega de arsenales. Israel, por su parte, mantiene tropas en cinco puntos estratégicos del sur de Líbano y continúa con ataques aéreos esporádicos, alegando que Hezbolá viola el alto el fuego de noviembre de 2024.


Qassem criticó duramente estas iniciativas, acusándolas de ser un «proyecto disfrazado» que beneficia la ocupación israelí y podría desencadenar «guerra civil e inestabilidad interna». Insistió en que Hezbolá no negociará su desarme hasta que Israel complete su retiro total del sur de Líbano, cese sus «agresiones» y permita la reconstrucción.

Aunque el grupo ha expresado apertura a una «estrategia de defensa integrada» con el Ejército libanés, rechaza cualquier rendición unilateral, recordando que sus misiles son «la base de nuestra capacidad defensiva» contra Israel. En su discurso, también elogió el legado de Nasrallah, afirmando que Hezbolá ha «cambiado la faz de la región» y que sus enemigos «no saldrán victoriosos».

Esta postura complica el frágil alto el fuego y las negociaciones regionales, con riesgos de escalada si Israel responde con más operaciones o si Líbano impone sanciones internas. Analistas advierten que forzar el desarme podría fracturar al país, dada la influencia política de Hezbolá en el Parlamento y su rol en la «resistencia» contra Israel. Por ahora, Qassem deja claro: “No capitularemos ante Israel”.

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