Sin Redundar.

Por Carlos Avendaño.

Sinaloa ya huele a sucesión y a traición política disfrazada de cortesía. En Sinaloa, el reloj de la sucesión ya empezó a correr, aunque oficialmente nadie lo admita y jurídicamente digan que “falta mucho”. Pero las señales están por todos lados:operadores activados, sonrisas en eventos oficiales, mensajes cifrados en las benditas redes sociales y los abrazos con fecha de caducidad. Muchos ya se andan vendiendo como el próximo mesías local, aunque no esté clarosi quieren el hueso en 2025, 2026 o si se quieren apuntar para cuando vuelva el PRI en el 2040. Pero algo es evidente:el piso político del gobernador Rubén Rocha Moya ya cruje y feo. Se dice en pasillos y banquetas -que a veces saben más que las oficinas- que lasuerte del ejecutivo estatal pende de un hilo tan delgado, que hasta el viento electoral lo puede romper. Y en medio de este hervidero político,aparece la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en su visita relámpago a Sinaloa este viernes 11 de junio del 2025. ¿Coincidencia? ¿Gira institucional? ¿O venida anticipada para revisar personalmente el estatus de su “aliado incómodo”? Porque hay rumores que, aunque parezcan chismes de mercado, tienen más fondo que una encuesta pagada: ¿Será que ya le quieren pedir la licencia anticipada a Rocha Moya? ¿Será que Ovidio Guzmán, próximo a cantar ópera judicial en EE.UU., podría desafinar la narrativa de “abrazos no balazos”? ¿No le parece sospechoso, estimado lector, que justo ahora se active la sucesión cuando aún ni se enfría el cargo? ¿Que los aspirantes ya anden más inquietos que edecanes en mitin? Aquí no hay casualidades. En la política sinaloense, todo está fríamente calculado, hasta el silencio. Y es que en este teatro llamado Cuarta Transformación, los relevos no se deciden por votación, sino por dedazo, cálculo y conveniencia. Y cuando el jefe supremo (léase Sheinbaum) visita el rancho, no viene por camarones ni por giras educativas. Viene a medir lealtades y a ajustar las cuentas. Así que prepárese. La sucesión ya empezó, aunque aún no lo anuncien oficialmente. El gobernador todavía está en el cargo, pero ¿Por cuánto tiempo más? Y si Ovidio empieza a hablar…a más de uno se le va a atragantar la candidatura…

SEPyC: La Secretaría del Café y de la Galleta. En Sinaloa ya entendimos por qué no alcanza el presupuesto educativo: se lo están tomando a sorbitos entre café, té y galletitas surtidas. Los Servicios de Educación Pública Descentralizados del Estado han gastado, sin sonrojarse, un millón 894 mil pesos en puro confort de oficina: café, azúcar, Stevia, agua embotellada, galletas y demás caprichitos para el paladar burocrático. Esto no es una bodega, es el Starbucks de la 4T sinaloense. 424 kilos de café (ya nomás falta que sea importado de Colombia, con nota de cata y aroma revolucionario). 630 kilos de azúcar (ni en temporada de pan de muerto se justifica). 43,800 sobres de Stevia (por aquello de cuidar la figura mientras engordan el presupuesto). 60 kilos de crema para café, para que el saqueo sepa suave. 2,160 latas de refrescos, por si el café enfada. 68,930 botellas de agua, porque claro, pensar en la educación da sed. 7,320 sobres de té de manzanilla, de hierbabuena y de manzanilla con jengibre, para los nervios de tanto firmar contratos. Y 170 cajas de galletas. Porque no se puede pensar en políticas públicas con el estómago vacío, ni con el hocico reseco. Y aquí viene la pregunta obligada, de esas que pican como Stevia mal disuelta: ¿En dónde está Gloria Himelda Félix Niebla, la flamante secretaria de Educación Pública y Cultura del estado? ¿No debería estar dando la cara? ¿O anda muy ocupada degustando la tercera infusión de manzanilla con galletita de avena? Porque una cosa es atender al personal docente, los padres de familia y a los alumnos con algo de hospitalidad, y otra muy distinta es quemarse casi dos millones de pesos en una tiendita VIP con cargo al erario. ¿Será que doña Gloria Himelda también carga con su “diezmillo” en el carrito de compras? Porque si no sabía, es incompetencia; y si sí sabía, ya sabemos qué es. Así que no vengan con cuentos de “servicio institucional” ni de “gastos operativos”. Esto huele a tranza, se endulza con presupuesto público y se sirve en tacitas de cinismo. Y mientras tanto, las escuelas siguen sin ventiladores, sin agua, sin papel sanitario y sin maestros. Pero eso sí: en las oficinas de la SEPyC no falta el café gourmet ni la galletita con chispas de chocolate. ¡A que Gloria Himelda! Tan culta para las licitaciones… y tan muda para las explicaciones…

La 4T y su espejo retrovisor: el sexenio del “nosotros también”. Al parecer, la autollamada Cuarta Transformación no vino a acabar con la corrupción, sino a hacerle homenaje con nuevo branding. Porque a estas alturas, lo único que transformaron, fue el discurso: las viejas prácticas del PRI y del PAN se repiten con otro logo y con los mismos vicios. ¿Ayotzinapa? Ahora tiene su versión Teuchitlán, con desapariciones, manipulación informativa y un ejército ocupado limpiando la escena sin dar respuestas. ¿La Casa Blanca? Se recicló en la Casa Gris, cortesía del junior consentido, aunque con “transparencia opaca”. ¿La estafa maestra? SEGALMEX rifó un escándalo de proporciones bíblicas, tan grande que ni las “mañaneras” pueden taparlo. ¿Los amigos de Fox? Ahora se llaman “Amigos de Andy”, que no firman nada, pero deciden todo. ¿Los hijos de Martita Sahagún? Bienvenidos los hijos de AMLO, que pasaron de ser ciudadanos ejemplares a ser empresarios bendecidos por el contrato público. ¿Y García Luna? Pues ya tiene su propio tótem: Alfonso Romo, asesor incómodo, hombre de puertas giratorias, el gran operador sombrío, pero eso sí, con huaraches y discurso antisistema. Porque si algo ha perfeccionado la 4T es el arte de señalar el pasado mientras lo replican en tiempo real. Todo lo que antes era “la mafia del poder”, hoy es “proyecto de nación”; lo que era corrupción, ahora es “malentendido administrativo”; y donde había escándalo, hay silencio institucional y trending topics controlados. La Cuarta Transformación no destruyó el viejo régimen: lo clonó, lo maquilló y lo convirtió en serie de Netflix. Solo que esta vez, los villanos se visten de pueblo, se suben a un Tsuru, y se bajan en Suburban blindada dos cuadras después. Si el PRI robaba en lo oscurito, y el PAN lo hacía con cinismo, la 4T lo hace mientras sermonea moralmente. Porque aquí el pecado no está en hacerlo, sino en atreverse a criticarlo. Y al final, el mensaje es claro: no vinieron a cambiar la historia, vinieron a ser parte de ella, con fuero, con contratos y con narrativa incluida…

Sin Redundar y diciendo las cosas tal y como son. Suyos los comentarios estimados lectores…

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