Cárteles rivales en México hacen una alianza que podría transformar el mundo del hampa.

RRC/México: La alianza entre Los Chapitos, una facción del Cártel de Sinaloa liderada por los hijos de Joaquín «El Chapo» Guzmán, y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) marca un cambio significativo en el panorama del crimen organizado en México. Estos grupos, que durante años fueron rivales y libraron una sangrienta guerra territorial, han unido fuerzas en un contexto de presión interna y externa. El Cártel de Sinaloa enfrenta una guerra interna entre Los Chapitos y la facción leal a Ismael «El Mayo» Zambada, agravada por la captura de este último en julio de 2024. Además, la ofensiva conjunta de México y Estados Unidos contra el tráfico de fentanilo ha debilitado a Los Chapitos, quienes han cedido territorio al CJNG a cambio de recursos como dinero y armas.

Esta alianza, confirmada por fuentes como operativos del Cártel de Sinaloa y la DEA, podría fortalecer al CJNG, posicionándolo como el mayor narcotraficante global, al aprovechar el músculo financiero y la experiencia en fentanilo de Los Chapitos. Sin embargo, expertos como Vanda Felbab-Brown y Eduardo Guerrero advierten que esta reconfiguración del mapa criminal podría desencadenar nuevas guerras regionales entre grupos rivales, alterando las estructuras de poder en los mercados internacionales de drogas. La DEA señala que esta unión podría expandir los territorios, el poder de fuego y el acceso a funcionarios corruptos, aumentando el flujo de drogas hacia Estados Unidos y el tráfico de armas en sentido contrario.

El impacto global de esta alianza es comparado por analistas con eventos históricos de gran magnitud, como una hipotética alianza entre potencias rivales durante la Guerra Fría, lo que subraya sus posibles implicaciones en la reorganización de los mercados criminales a nivel mundial.

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