RRC/Louisiana: El Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) de Estados Unidos llevó a cabo una redada en el hipódromo Delta Downs Racetrack en Vinton, Louisiana, cerca de la frontera con Texas, resultando en la detención de 84 migrantes, incluyendo dos ciudadanos mexicanos con antecedentes penales. La operación, una de las mayores en la historia de Louisiana, se centró en empresas que operan en los establos del hipódromo, empleando trabajadores no autorizados para el cuidado de caballos pura sangre y de cuarto de milla.
Entre los detenidos, uno fue identificado como Enrique González Moreno, de 36 años, con condenas previas por conducción bajo la influencia del alcohol, posesión de cocaína y reingreso ilegal tras haber entrado a EE.UU. ilegalmente cuatro veces. El otro mexicano, de 40 años, tenía antecedentes por conspiración criminal, agresión agravada, agresión sexual y voyerismo. Los 82 migrantes restantes, cuyas nacionalidades no han sido especificadas, fueron procesados por violaciones migratorias administrativas y trasladados a la estación de la Patrulla Fronteriza en Lake Charles, Louisiana, para investigar posibles delitos relacionados con la contratación de indocumentados.
El operativo contó con el apoyo de la Patrulla Fronteriza, la policía estatal, el FBI y la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF). Según ICE, estas acciones buscan interrumpir redes de empleo ilegal y abordar actividades criminales como fraude de documentos, lavado de dinero y trata de personas. La redada se alinea con la orden del presidente Donald Trump de intensificar las detenciones en sitios de trabajo, a pesar de declaraciones previas que sugerían una posible moderación para no afectar sectores económicos como la construcción, hotelería y restaurantes. Además, el Pentágono informó que 700 efectivos militares fueron desplegados en Louisiana, Texas y Florida para apoyar estos operativos.
Organizaciones como Unión Migrante, con sede en Louisiana, han criticado estas redadas, argumentando que afectan a comunidades y al desarrollo económico, ya que la economía depende en gran medida de los inmigrantes. Por su parte, Delta Downs afirmó cumplir con las leyes laborales federales y que ningún miembro de su equipo estuvo involucrado.
